El tribunal islámico decidirá en junio sobre la lapidación de Amina Lawal

La nigeriana Amina Lawal se verá de nuevo obligada a prolongar su estado de angustia e incertidumbre por la condena a morir lapidada que soporta desde el 22 de marzo de 2002. El tribunal islámico de Katsina (norte de Nigeria) que debía revisar ayer el caso para su posible absolución decidió, tras una corta sesión, aplazar la vista al próximo 3 de junio.

Sólo dos de los cuatro jueces acudieron a la sala, lo que obligó al fiscal y al abogado de Amina, Musa Aliyu Yawuri, a solicitar un aplazamiento del juicio de apelación. Es la tercera vez que Amina, que asistió al juzgado con su hija Wasila en brazos (cuya manutención le permite vivir en libertad condicional hasta enero de 2004), tiene que regresar a su pueblo, Kurami, sin conseguir la absolución.

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La niña, de 15 meses, nació fuera del matrimonio y fue la prueba de cargo que sirvió al tribunal islámico para culpar de adulterio a Amina, de 31 años, aplicando la sharía (ley basada en el Corán en la que se apoyan los tribunales islámicos de los 12 estados del norte de Nigeria, de mayoría musulmana). Otras cuatro personas de la zona, dos hombres y dos mujeres de origen rural, están pendientes de ejecución.

La interpretación penal de la sharía permite castigar con lapidación por adulterio a toda mujer divorciada si mantiene relaciones sexuales extramatrimoniales. El mismo delito se aplica al hombre, aunque éste puede liberarse de la acusación si jura ante el tribunal negando los hechos, lo que no sucede con la mujer, que precisa de cuatro testigos. Un embarazo sirve, además, como prueba irrefutable de adulterio.

Razones políticas

Observadores políticos nigerianos coincidían ayer en que la razón del aplazamiento es más política que jurídica, ya que se celebrarán elecciones generales en abril y el caso ha levantado una gran polémica en el país, debido a la presión nacional e internacional de las ONG y a la negativa del Gobierno Federal a aceptar la pena de muerte y las prácticas crueles (lapidación, amputación de miembros, latigazos) amparadas en la sharía.

En un año, Amnistía Internacional (AI) ha reunido y entregado en la Embajada de Nigeria en Madrid 3,5 millones de firmas contra la ejecución de Amina. En Nigeria existe un enfrentamiento entre los gobernadores de los 12 estados de mayoría islámica con el Gobierno Federal, presidido por Olesegun Obasanjo, cristiano, que esgrime la Constitución de 1999, defensora de los derechos humanos.

Pero esa misma ley de leyes da libertad a los gobernadores para legislar, y esto es interpretado por AI como "un discurso deliberadamente contradictorio" del poder central. "El argumento de que los estados de la federación tienen derecho a aprobar su propia legislación penal es insostenible", afirma AI. "Dichos códigos introducen preceptos que violan normas sobre los derechos humanos, que deben regir en todo el país".

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 25 de marzo de 2003.

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