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El Gobierno de CiU rectifica y regulará por decreto sus 'embajadas' en el extranjero

Ningún diplomático español asistió ayer a la inauguración de la oficina en Casablanca

La delegación del Gobierno catalán en Marruecos va a salir del limbo legal. El Gobierno de CiU ha decidido rectificar y ha anunciado que regulará por decreto las funciones y competencias de esta especie de embajadas en el extranjero, como le exige el Ministerio de Asuntos Exteriores. Pese a ello, ningún diplomático español asistió ayer a la inauguración de la oficina en Casablanca.

Pese a la rectificación del Gobierno catalán, otro hecho enturbió ayer las ya de por sí deterioradas relaciones entre la Generalitat y la Embajada española: la publicación de un especial de 16 páginas sobre Cataluña en la prensa marroquí. La irritación tuvo sus consecuencias: ni siquiera el cónsul general de España en Casablanca asistió al acto de inauguración de la oficina de la Generalitat en esa ciudad.

Fue un plante en toda regla por parte de los diplomáticos españoles. Aunque el conseller en cap, Artur Mas, aseguró nada más aterrizar en Marruecos que el Gobierno catalán no pretendía "pelearse" con nadie, alguno de sus gestos ha encrespado los ánimos de las autoridades españolas. Ese día, Mas plantó al embajador, Fernando Arias-Salgado, con quien debía preparar la entrevista con el primer ministro marroquí, Driss Jettou, y prefirió convocar una conferencia de prensa. Ayer mismo, la Generalitat publicó un especial de 16 páginas en el periódico Aujourd'hui, controlado por el Ministerio del Interior y que, pese a vender poco más de 5.000 ejemplares, llega a todas las dependencias de la Administración marroquí y a la mayoría de las embajadas. Aujourd'hui fue el medio de comunicación que mantuvo una posición más beligerante, rayando el insulto, en la crisis del islote de Peregil.

El especial incluía entrevistas con Mas y con el delegado del Gobierno catalán en Marruecos, el independentista Àngel Colom, cuyas reiteradas declaraciones sobre la naturaleza política de su misión han enojado profundamente a la Embajada española.La ausencia del embajador ayer en la inauguración de la oficina se daba por hecha. Pero la Generalitat todavía confiaba en la presencia del cónsul general en Casablanca, Juan José Rubio de Urquía. Ambos se excusaron por compromisos de última hora y debido a la complicada situación internacional derivada de la guerra en Irak. "Esperaba que viniese como un signo de normalidad. Me ha extrañado un poco, pero le damos una importancia relativa", confesó Mas, quien se esforzó en minimizar el conflicto. "Mire, tenemos muchos frentes abiertos con el Gobierno español. No nos hacen falta más", agregó. El pasado noviembre, en Varsovia, el embajador también boicoteó la apertura de la oficina de inmigración.

Mas presidió la inauguración de la embajada catalana sin autoridades españolas ni marroquíes. Fallaron todas las previsiones protocolarias. Tampoco asistió el ministro de Economía -el rey Mohamed VI convocó un Consejo de Ministros extraordinario- ni el wali de Casablanca, Dris Benhima, el más alto representante real en la zona y que ostenta más poder que algunos ministros.

En cualquier caso, parece firme la decisión de CiU de aprobar un decreto que legalice el funcionamiento de estas embajadas con el objetivo de vencer los recelos del Ministerio de Asuntos Exteriores. La decisión se tomó el lunes justo después de la reunión informal -un breve encuentro en el coche oficial- que el conseller en cap mantuvo con el embajador español en Rabat, quien le transmitió el malestar del Gobierno del PP por la falta de un status jurídico que concrete las competencias de estas oficinas.

Oficinas alegales

Interesarse por el régimen legal y jurídico de estas oficinas semidiplomáticas es adentrarse en un laberinto administrativo y político. No existe ninguna norma legal que las regule, al contrario de lo que sucede con el Gobierno vasco. Quizá por ello, a veces se las denomina "oficinas", otras "representación", otras "delegación". En ocasiones son meras oficinas de promoción y fomento de las relaciones comerciales, culturales y empresariales. Y en otras, como ha afirmado en diversos medios de comunicación Àngel Colom, "es una delegación del Gobierno de la Generalitat ante el Reino de Marruecos" y "tiene una dimensión política e institucional".

El propio conseller en cap confirmó ayer la voluntad del Ejecutivo autónomo de emitir un decreto, basado en las competencias catalanas, que legalizará estas embajadas en el extranjero, como la ya existente en Casablanca o las posteriores que se abrirán en Roma o Perpiñán y que reunirán todos los servicios que la Generalitat presta en un determinado país. "Todo esto son pequeños conflictos sin más importancia. Si se ha de regular desde el punto de vista jurídico, lo haremos", manifestó Mas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 26 de marzo de 2003