GUERRA EN IRAK | La invasión terrestre

El general Franks anuncia que esta guerra no se parecerá a "ninguna otra en la historia"

EE UU renuncia a desplegar a la 4ª División de Infantería al norte de Irak ante la negativa turca

Tommy Franks, el general al mando de la fuerza expedicionaria de Estados Unidos y Reino Unido, anunció ayer desde Qatar, donde se halla su centro operativo, que sus tropas estaban desplegadas "en el norte, oeste y sur de Irak, dentro de Bagdad y en sus alrededores", aunque las operaciones en curso fueran muy distintas entre sí y constituyeran "un mosaico flexible" capaz de utilizar "la sorpresa y la contundencia". Dijo que la campaña no se parecería a "ninguna otra en la historia". El militar trató de minimizar cualquier sensación de euforia al decir que los próximos días van a ser duros.

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Franks reconoció que en uno de los objetivos, la localización de los presuntos arsenales iraquíes de armas de destrucción masiva, no se había alcanzado por el momento ningún éxito. Tanto el general como el presidente George W. Bush pronosticaron que la fase más cruenta del conflicto estaba aún por llegar.

El general Franks compareció por primera vez ante la prensa en su cuartel general de Qatar, 72 horas después de que comenzara la guerra, para explicar el desarrollo de las operaciones. Se mostró satisfecho por lo acaecido hasta el momento y aseguró que la victoria final de la fuerza invasora estaba "fuera de toda duda", aunque admitió que podría haber "días duros" en el futuro próximo. El cruce del Éufrates y la aproximación al terreno irregular de la ruta de Karbala, ciudad de paso obligado hacia Bagdad, eran considerados de alto riesgo por el Pentágono, dada la configuración topográfica de la zona y la presencia de dos divisiones de la Guardia Republicana.

El hombre al mando de las operaciones consideró "una bendición" el reducido número de bajas en sus filas. Ayer se registraron otras 11 bajas mortales en sus tropas, siete de ellas por accidente y cuatro por fuego iraquí. Dos helicópteros Sea King chocaron en el aire sobre aguas del golfo Pérsico y sus ocupantes, seis soldados británicos y uno estadounidense, murieron por el impacto. Otros cuatro soldados estadounidenses fallecieron en las cercanías de Basora al ser alcanzados por granadas. Cada baja tenía un potencial peso político: Michael Waters-Bey, padre de un soldado muerto el viernes, culpó a Bush por el fallecimiento de su único hijo.

Bush habló de la guerra en su alocución radiofónica de los sábados. "Una campaña en un terreno áspero y en un país grande podría ser más larga y difícil de lo que algunos predecían", dijo. "Ahora, con el conflicto ya iniciado, la única forma de limitar su duración será utilizar una fuerza decisiva". El presidente de Estados Unidos insistió en que la causa estadounidense era "justa" y definió tres objetivos básicos: "Acabar con las armas de destrucción masiva en Irak, acabar con el apoyo de Sadam Husein al terrorismo y liberar al pueblo iraquí".

Armas no localizadas

El general Franks se rodeó de oficiales británicos, holandeses, daneses y australianos enviados como observadores al cuartel general de Qatar y afirmó que ya eran más de 50 los países integrados en la "coalición", aunque la mayoría de ellos (Eritrea, Ruanda, Corea del Sur, El Salvador y un largo etcétera) no aportaran nada. Confirmó que seguía manteniendo "diálogo" con dirigentes civiles y militares iraquíes para convencerles de que se rindieran y dijo no tener "ni idea" sobre el paradero de Sadam Husein o sobre su estado físico.

"De todas formas", explicó Franks, "el desarrollo de la operación no cambiará, ocurra lo que ocurra con Sadam". "No hay ninguna duda de que Irak dispone de armas de destrucción masiva y no hay ninguna duda de que serán localizadas y destruidas", agregó, admitiendo que por el momento sus unidades de operaciones especiales no habían detectado armas químicas o biológicas.

En una importante decisión estratégica, el Pentágono anunció en Washington que renunciaba definitivamente a desplegar tropas en Turquía, dada la reticencia del Parlamento de Ankara a conceder su autorización. Franks había contado desde el principio con la creación de un frente norte lanzando la Cuarta División de Infantería desde territorio turco hacia el Kurdistán iraquí. Las dificultades diplomáticas le obligaban, sin embargo, a limitar el frente norte a unas cuantas unidades aerotransportadas y a los grupos de operaciones especiales infiltrados desde semanas atrás. Unos 40 buques con armamento de la Cuarta de Infantería zarparon ayer mismo de Turquía rumbo a Kuwait, cruzando el canal de Suez.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 22 de marzo de 2003.

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