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AL BORDE DE LA GUERRA | La zona del conflicto

Turquía permitirá a EE UU sobrevolar su territorio y sus tropas entrarán en Kurdistán

El Gobierno de Erdogan anuncia un acuerdo con Washington que deberá ratificar el Parlamento

Tras una reunión del Consejo de ministros turco, que duró cuatro horas íntegramente dedicadas a analizar la crisis en Irak, el ministro de Justicia, Cemil Cicek, anunció un acuerdo con la Administración de EE UU por el cual Ankara permitirá que los aviones de combate estadounidenses sobrevuelen Turquía, aunque no el despliegue de tropas. A cambio, las tropas turcas podrán cruzar la frontera y avanzar sobre el Kurdistán iraquí. El Gobierno presentará antes de mañana jueves una nueva moción en el Parlamento para aprobar este acuerdo.

La minoría kurda iraquí que se opone al régimen de Sadam Husein se había negado tajantemente en diversas ocasiones a la posibilidad de que los soldados turcos ocuparan su territorio por temor a represalias.

El acuerdo es la culminación de un tira y afloja entre el Gobierno y el Parlamento turco, el primero de los cuales ya ha rechazado en una ocasión prestar ayuda a EE UU en la guerra contra Irak.

El primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, declaró el sábado que sólo sometería la resolución a un nuevo voto después de superar un voto de confianza del Parlamento. Eso situaba la decisión sobre la participación turca en la guerra a comienzos de la próxima semana, demasiado tarde para EE UU, que este fin de semana ya puede estar bombardeando. Washington apretó los tornillos. Sugirió que Turquía podía olvidarse del dinero que le ha ofrecido a cambio del alquiler de su suelo y su cielo: unos 16.000 millones de dólares en donaciones y préstamos directos y otros 14.000 millones de dólares a través del Fondo Monetario Internacional (FMI). Eso provocó el lunes el pánico en la Bolsa turca, puesto que este país, muy endeudado, necesita esos dólares.

Washington también utilizó otra carta. Amenazó a Turquía con "enfrentamientos militares" con las tropas estadounidenses si su Ejército interviene en el norte de Irak sin su permiso. Y le hizo saber que no tendrá la menor voz en el futuro de un Irak sin Sadam si no se suma a la guerra. Turquía considera como un asunto de seguridad nacional la posibilidad de que los kurdos del norte de Irak se hagan con las zonas petroleras de Mosul y Kirkuk y proclamen su independencia. Quiere evitar que un Kurdistán iraquí independiente sirva de base y ejemplo a los aplastados millones de kurdos de Turquía. Quiere que su Ejército penetre en Irak y argumenta que lo haría para proteger a los turcomanos de ese país, una minoría que comparte origen, lengua y cultura con los turcos.

Esas presiones se conjugaron en una reunión urgente celebrada el lunes por la noche en Ankara, en la que participaron el presidente turco, Ahmet Necdet Sezer, el jefe de las Fuerzas Armadas, general Hilmi Ozkok, y el primer ministro Erdogan. Los militares, guardianes del régimen laico y prooccidental fundado por Mustafá Kemal Ataturk y de la alianza estrecha con EE UU, le hicieron saber a Erdogan que debería acelerar la segunda moción. La reunión concluyó instando al Parlamento a tener en cuenta "los intereses de la nación".

El primer rechazo parlamentario de la moción despertó entusiasmo en Turquía, donde más del 90% de la población no considera justa y necesaria esta guerra. Los turcos, además, se han sentido muy heridos por el modo arrogante, mercantil y despectivo con que han sido tratados por Washington. Pero como dijo hace dos semanas el general Ozkok, Turquía tiene que escoger "entre lo malo y lo peor". Lo "malo" es la guerra de Irak; lo "peor", según el Ejército y las élites financieras, es no cooperar con EE UU, perder sus miles de millones de dólares, ganarse su animadversión, olvidarse de su padrinazgo para la candidatura a la Unión Europea y no tener presencia en un Irak sin Sadam.

Erdogan piensa que esta vez hay muchas posibilidades de que el Parlamento autorice el despliegue norteamericano. Más de un cuarto de los 365 diputados del gobernante Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP) votó en contra el 1 de marzo, al igual que los diputados del socialdemócrata y opositor Partido Popular Republicano (CHP). Pero sólo faltaron 3 votos para aprobar la moción.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 19 de marzo de 2003