Reportaje:

El abrazo de la pareja a ritmo de tango

La primera bailarina y coreógrafa del musical argentino 'Tanguera' imparte clases dos veces por semana a los aficionados

Los aires porteños siguen respirándose en el Nuevo Teatro Alcalá.Tras ya siete semanas de éxito absoluto de su musical Tanguera, y dada la especial sensibilidad que actualmente se percibe por todo lo argentino, el elenco de la compañía ha decidido impartir un taller de tango a cargo de la primera bailarina y coreógrafa de la obra, Mora Godoy.

"La idea nació", explica Mora Godoy, "de la misma gente que venía a ver Tanguera. Quedaban maravillados de lo que veían y querían aprenderlo; incluso muchos salían del teatro marcando algunos pasos. También les resultaba atractiva la idea de que los propios actores de la obra nos bajásemos del escenario para transmitir lo que sabemos". Además", agrega, "también nace de la necesidad de nosotros mismos como compañía de transmitir y enseñarle a ese público que nos ovaciona después de cada actuación, lo que sabemos. Es una forma de dar las gracias".

"La gente se asusta con las acrobacias que hacemos en la obra, y eso le inhibe un poco para apuntarse"

A los pocos minutos de empezar la clase, las mujeres comienzan a acomodar sus faldas y sus zapatos de tacón (indispensables para el baile), a la vez que los hombres cambian su calzado por uno más adecuado para la ocasión. Se separan en grupos, dependiendo del nivel de experiencia que tengan, y se ponen a bailar comandados por una pareja de bailarines del musical argentino. "A los principiantes", explica la bailarina, "les enseñamos el paso básico del tango, que sólo comprende pasos hacia adelante y atrás, muy facilito". Pero al aumentar de nivel", continúa, "agregamos diferentes tipos de giros, ochos y boleos, consiguiendo en dos o tres meses que el alumno baile correctamente el tango".

Con timidez, pero con ansias de aprender, Cristina García acude a su primera clase. "Vine hace unos días a ver la obra, y vi el cartel que anunciaba el taller. No me lo pensé dos veces y me inscribí enseguida. De pequeña veía bailar el tango a mi padre, y desde entonces me gusta, pero no domino una técnica apropiada. Es una oportunidad de lujo que las clases las imparta una estrella del baile nacional argentino, como lo es Mora Godoy". Tal es la afición de Cristina, que no le importa venir desde Las Rozas dos veces por semana a danzar este ritmo tan seductor y lleno de sentimientos.

"Muchas de las personas que llegan al taller", comenta Mora, "vienen acompañadas de sus parejas, las cuales aprovechan de cultivar una actividad juntos. Aunque algunos prefieren que su pareja de baile no sea su marido", dice con una sonrisa.

Al preguntarle a Mora Godoy a qué atribuye tanta afición hacia el tango, responde: "El tango ha experimentado un resurgir que es palpable no sólo en España, sino en el resto del mundo, y parte del boom que ha habido de este género en Buenos Aires". En su opinión, este resurgir se produce porque hay una gran necesidad de volver a las tradiciones y a las raíces, más aún, en un mundo tan globalizado como el actual. "Estos talleres, al igual que Tanguera, nos ayudan a propagar por el mundo este baile, tan bonito y seductor, que nace como una expresión artística y se desarrolla a partir de tres corrientes musicales: La habanera (traída por los marineros que hacían la ruta comercial entre el Caribe y el Río de la Plata), el tanguillo andaluz (mezcla española y africana) y el candombé (ritmo africano)", recuerda.

"Al principio", prosigue Godoy, "la gente suele asustarse con las acrobacias que hacemos en la obra, y eso los inhibe un poco a apuntarse a la clase porque piensan que les enseñaremos esos pasos. Pero nada que ver. Lo que buscamos es transmitir la pasión, el amor, el sentimiento que desprende el tango. Enseñarlo como nosotros sabemos. Además, este baile no discrimina en edad, peso ni nacionalidad. Así que cualquiera lo puede bailar".

El gaucho es el creador del espíritu y de las primeras formas del tango bailado. La idea innovadora que diferencia al tango de otras danzas es el abrazo de la pareja, que lo impone hasta convertirlo en danza nacional. Los bailarines debían encontrar un centro de gravedad común para los dos: "Ser uno siendo dos". El tango se convirtió en pasión danzante y erótica y con el tiempo fue aceptado por las clases altas transformándose de danza prohibida en una danza sensual y elegante. En sus comienzos, los hombres que querían bailarlo debían hacerlo con prostitutas y sólo era posible hacerlo de forma clandestina en los burdeles. A pesar de ello debían ser experimentados bailarines, por eso durante la semana los hombres practicaban y existía competencia y rivalidad. La destreza para bailar era signo de masculinidad.

Nuevo Teatro Alcalá. C/ Jorge Juan, número 62. Metro Príncipe de Vergara. Precio de la clase, 15 euros. Abono por cuatro clases, 50 euros. Clases, martes (a las 19.30) y viernes (19.00). Teléfono 91 426 47 79.

Una historia de amor espectacular

El musical argentino Tanguera es el espectáculo con el que el empresario porteño Alejandro Romay inauguró el Nuevo Teatro Alcalá, tras permanecer cerrado durante 14 años. Desde su estreno, el 29 de enero del presente año, hasta la fecha ha sido presenciado por más de 25.000 espectadores y con un lleno total en cada función.

"El espectáculo", explica Alejandro Romay, "lleva más de siete semanas en cartelera y lo más problable es que hagamos una prórroga hasta finales de junio debido al éxito que tenemos. Después nos iremos con el musical a Alemania, Chile. Y después volveremos a España para hacer una gira por las ciudades más importantes, como Sevilla y Barcelona".

Tanguera es el primer musical argentino de tango que va más allá de la historia trágica de amor que se narra, para así poner en escena y representar, al mismo tiempo, otro tipo de historia: la del tango argentino, su origen y sus transformaciones a partir de la llegada de inmigrantes europeos.

De esta manera, Tanguera encuentra una manera eficaz de explicar cómo nació y se produjo el crisol de razas en la Argentina. "El hecho de que haya una historia de amor detrás", explica la primera bailarina y coreógrafa del musical, Mora Godoy, "permite que se pontencie este baile. "Esto es lo que marca la diferencia con los demás espectáculos de tango: Tanguera tiene la superestructura de un espectáculo de Broadway, pero está contado a través de una historia que permite que se potencie todo lo que está ahí adentro. Bailarlo es agotador y hermoso a la vez, pero sobre todo diferente y emotivo", confiesa.

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 12 de marzo de 2003.

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