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La investigación vincula a los detenidos en Valencia en relación a Al Qaeda con blanqueo de dinero

Tres hombres y una mujer eran socios de firmas relacionadas con financiación terrorista

Los cuatro detenidos en la provincia de Valencia en la tarde del viernes pasaron ayer a disposición del titular del juzgado central número dos de la Audiencia Nacional de Madrid. Sobre ellos pesa una acusación de formar parte del entramado de financiación y logística de la organización terrorista Al Qaeda. Según fuentes del caso, los detenidos eran socios de varias empresas a través de las que blanquearon dinero que ha ido a parar a la financiación de acciones terroristas. Las mismas fuentes afirman que las cuatro personas han declarado que "sabían que había algo raro pero no qué era".

María Dolores Cerdá Ibáñez (de 38 años y residente en Valencia), Enrique Cerdá Ibáñez (hermano de la anterior, de 41 años, residente en Cullera), Federico Tarazona (de 60 años, residente en Paiporta) y Manuel Francisco Palop Monje (de 52 años, residente en Cullera) forman parte, según fuentes del caso, de un entramado financiero que permitía blanquear dinero que posteriormente llegaba a manos de la organización terrorista Al Qaeda y, al parecer, algún otro grupo armado islámico.

Según las mismas fuentes, en las declaraciones realizadas ante la Guardia Civil por los detenidos, que se conocían entre ellos desde hace ya bastante tiempo, afirmaron que sabían que algo raro había pero que desconocían el qué. Para aclarar el grado de implicación, los agentes de la Guardia Civil que participaron en las detenciones del pasado viernes -los dos hermanos fueron atrapados a la salida de Fira Valencia, donde se celebraba hasta ayer el certamen de la Cerámica, Cevisama; Tarazona y Palop fueron detenidos en sus respectivos domicilios, Paiporta y Cullera- efectuaron varios registros y requisaron los ordenadores y la documentación encontrada.

El dispositivo policial registró dos empresas en Manises y dos en Valencia propiedad de los hermanos Cerdà Ibáñez, las cuatro relacionadas con la cerámica. Hicieron lo mismo con una empresa propiedad de Tarazona y situada en la misma localidad en la que reside, en Paiporta. Y desde las 18.00 de la tarde del viernes revisaron palmo a palmo la tienda de artículos de pesca Rubén de Cullera, en la avenida del Puerto, y el domicilio en el número 35 de Manuel Francisco Palop, en la calle del Riu. Sólo de la inspección realizada en el establecimiento y vivienda de este último, la Guardia Civil se llevó un ordenador, seis cajas con documentación y varias bolsas con efectos varios, incluida ropa.

La actuación de la Guardia Civil estuvo motivada por una comisión rogatoria desde Francia en relación con la investigación que se sigue por un atentado de Al Qaeda en una sinagoga en Túnez, en abril de 2002, en el que murieron 21 personas. Pero además existía otra investigación en España en marcha. De ella se sabía que los cuatro detenidos en la provincia de Valencia tenían desde hace varios años relaciones empresariales constantes, algunas de las compañías mantenían sólidas relaciones comerciales con Jordania, entre otros países. Entre las seis empresas propiedad de los detenidos, la Guardia Civil ha constatado habituales intercambios de cheques para hacer circular dinero que servía para dar solvencia a comandos terroristas de Al Qaeda. Las actuaciones de la Guardia Civil apuntan hacia la vinculación del dirigente de Al Qaeda Khalid Sheik Mohamed, recientemente capturado en Pakistán, con los cinco detenidos en España, cuatro en Valencia y uno en Logroño, propietario de un locutorio telefónico y de nacionalidad paquistaní.

Fuentes del caso señalaron que los detenidos no tienen antecedentes policiales ni penales. Agregaron que la operación continúa abierta y no se descartan nuevas detenciones en otros países europeos. De momento, se sigue a fondo con las pesquisas sobre el momento en el que se iniciaron entre ellos las relaciones comerciales -sobre las que la Guardia Civil afirma que no son sobre servicios determinados o compra-venta de material concreto sino intercambio de dinero al que se ha dado curso para blanquearlo- con quién o quiénes contactaban y a qué persona o personas han podido conocer personalmente, dónde y cuándo. Además, y a pesar de que los detenidos reiteraron, según fuentes del caso, que desconocen una operación de blanqueo de dinero y mucho menos que tenga que ver con Al Qaeda, la Guardia Civil revisa todos y cada uno de los papeles a fin de encontrar cómo justificaban relaciones aparentemente difíciles de entender -como es el caso de un comercio modesto dedicado a artículos de pesca con firmas de cerámica-.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 9 de marzo de 2003