En busca de una resolución de consenso
La diplomacia hace filigranas. Entre el 14 de febrero y la sesión de ayer, 7 de marzo, dos países miembros del Consejo de Seguridad -México y Chile-, que habían destacado el progreso de las inspecciones y apoyaban la continuación del régimen de inspecciones como alternativa de desarme pacífico, han destacado la responsabilidad de Sadam Husein.
La contradicción fue ayer más que evidente. Frente a un informe como el de Blix, que puso énfasis más que nunca antes en el progreso de las inspecciones y en la posibilidad de conseguir el desarme en el curso de meses, "no años", el ministro de Relaciones Exteriores de México, Ernesto Derbez, se lamentó de que Irak siguiera incumpliendo las resoluciones de la ONU. "Es lamentable", insistió, "que su colaboración sea limitada y con cuentagotas". El ministro insistió en la necesidad de una nueva resolución que surja de común acuerdo entre los miembros y que lance un mensaje "firme" a Sadam Husein. Antes de que comenzara la reunión, el ministro Derbez mantuvo, sobre las siete y media de la mañana, hora de Nueva York, un encuentro a solas con la ministra Ana Palacio, en el hotel Millenium.
El reflejo de la filigrana diplomática también pudo verse en el discurso de la ministra de Relaciones Exteriores de Chile, Soledad Alvear. También subrayó la necesidad de una resolución de consenso, admitió los progresos en el desarme durante estas últimas semanas, pero advirtió que "sólo cabe concluir que la colaboración de Irak debe ser plena".
La mano de Estados Unidos, que se ha esforzado en conseguir al menos algo de apoyo en ambos países, parecía mecer algunas de las frases de los ministros de México y Chile.
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