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ETA planeaba un envío masivo de cartas bomba de inmediato

La dirección pidió al 'aparato logístico' "sobres grandes" para colocar el explosivo

ETA estaba planeando una campaña masiva de envíos de cartas bomba contra "sus objetivos habituales": periodistas, jueces, funcionarios de prisiones y políticos, fundamentalmente. El ministro del Interior, Ángel Acebes, reveló ayer que la banda iba a mandar primero una carta anunciando al destinatario el próximo envío de documentación para un congreso o unas jornadas, a fin de que la posible víctima se confiara. La bomba iba a ser colocada en ese segundo paquete, según un documento incautado a dos etarras arrestados en enero.

ETA pretendía que el año 2003 fuera mortífero. La documentación incautada a la banda en las últimas operaciones en Francia indican que tenía un plan de largo alcance contra el sector turístico; que pretende mantener una campaña de atentados de aquí a las próximas elecciones y que ahora estaba diseñando una campaña masiva de cartas bomba.

La información sobre los planes de ETA fue conocida tras la segunda detención de Ismael Berasategi, dirigente del aparato logístico, que fue capturado en enero tras haberse fugado de la prisión parisina de La Santé al ser suplantado por su hermano.

La policía francesa descubrió a raíz de la detención de Berasategi y Laurence Guimon una casa en Estialeq, calificada de "vivienda clave del aparato logístico de ETA", donde fueron requisadas "varias cajas con documentación interna de la banda". Uno de los documentos era una nota en la que la dirección etarra pedía sobres grandes, "de tres centímetros de grosor como mínimo", en los que cupiera un "informe o dossier", según han informado fuentes de la lucha antiterrorista.

El plan, según estas fuentes, era enviar primero una carta de invitación a un congreso, unas jornadas o un acto similar "que guardara relación con la actividad del interesado". El remitente debía ser, según los planes conocidos, una institución o alguna persona que ofreciera confianza al destinatario. De esta forma pretendían que la potencial víctima no sospechara de un próximo envío de gran tamaño (un sobre grueso de tamaño folio o superior), que simularía ser un informe o una carpeta, en cuyo interior se colocaría un artefacto para que estallara al ser abierto.

Aunque el plan "aún estaba en pañales", según las fuentes consultadas, Acebes lo hizo público ayer para alertar a las potenciales víctimas. El ministro precisó que los objetivos eran "los que habitualmente ETA tiene en su punto de mira": políticos, periodistas, jueces, empresarios, funcionarios de prisiones y cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 27 de febrero de 2003