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La joven mexicana trasplantada dos veces en dos semanas, en estado crítico

Jésica Santillán -la adolescente mexicana a quien el jueves tuvieron que trasplantarle en Estados Unidos por segunda vez en dos semanas el corazón y los pulmones, tras un error en la primera operación- entró ayer en estado crítico tras sufrir derrames cerebrales que le causaron una "lesión irreversible". Los cirujanos de la Universidad de Duke (Carolina del Norte) realizaron un drenaje de urgencia a media mañana para aliviar la presión cerebral, pero la posibilidad de recuperación era remota.

Según el portavoz de la familia, Mack Mahoney, la hemorragia interna se debió a la cantidad de horas que la enferma estuvo conectada a un pulmón y corazón artificiales mientras la operaban. Jésica no rechazó el segundo trasplante doble el jueves y sus nuevos órganos empezaron a funcionar con normalidad, pero el riñón le falló. Las complicaciones se sucedieron rápidamente por la noche y tuvo que ser conectada de nuevo a un respirador artificial y a una máquina de diálisis.

La paciente, que hace tres años viajó a EE UU con la esperanza de salvarse, luchaba ayer por su vida en la unidad de cuidados intensivos del hospital de Duke, con sus padres a su lado, hablándole. Entre sollozos, la madre, Magdalena, salió brevemente de la UCI a media tarde para dar las gracias a los medios de comunicación que difundieron su petición de auxilio e hicieron posible encontrar un donante compatible.

El optimismo que la familia tenía el pasado día 7, cuando comenzó el primer trasplante, duró pocas horas. Incluso antes de terminar la operación, la enferma rechazó los órganos. Los médicos se dieron cuenta, cuando ya no había remedio, de que le habían trasplantado un corazón y unos pulmones de un donante con sangre de tipo A, incompatible con la de tipo 0 de Jésica.

Fue un descuido del cirujano jefe, que no aplicó en su totalidad el protocolo del hospital, que requiere comprobar la compatibilidad entre las sangres de donante y receptor antes de iniciar la extracción de los órganos enfermos. El doctor James Jaggers no lo hizo, aparentemente por la premura con la que tuvo que comenzar la intervención quirúrgica mientras los órganospara trasplantar llegaban desde Boston. Entre la extracción y el trasplante tenía sólo un margen de cuatro a seis horas.

A pesar del disgusto, la familia quiso que Jaggers realizara la segunda operación. El cirujano jefe no ha hecho declaraciones, pero el asistente, Duane Davis, dijo ayer que Jésica "está en el estado más crítico en que puede encontrarse una persona. No puedo decir que haya nadie que esté más enferma que ella". El 65% de los pacientes que superan la fase crítica del postoperatorio logra sobrevivir al menos un año. Las posibilidades para Jésica son mucho menores.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 22 de febrero de 2003