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La oposición de Bolivia cree que el nuevo Gobierno no resolverá la crisis

Los ajustes en el Gobierno boliviano reflejan débiles señales de cambio que no garantizan la resolución de la grave crisis social y económica que afecta a esta nación andina, según señalaron en La Paz los líderes de la oposición política. Después de 30 horas de difíciles negociaciones con sus aliados, el presidente Gonzalo Sánchez de Lozada formó un recortado Gabinete, que pasará a tener 13 miembros en lugar de 18.

El nuevo Gobierno ha defraudado las expectativas de los bolivianos que esperaban profundas modificaciones para afrontar la crisis económica y social expresada en el pertinaz empobrecimiento de los pueblos indígenas, que representan la mayor parte de la población. Aunque los principales adversarios políticos y la empresa privada están dispuestos a dar una oportunidad a la gestión ministerial, se han adelantado a desahuciarla porque no responde a las exigencias de la población ni a la realidad que ocasionó la convulsión de la pasada semana, con 33 muertos y 205 heridos. El diputado aymara Felipe Quispe aseguró que "la crisis va a continuar" porque no hay señales de cambio. "Hay que alistar ataúdes, porque nos van a matar", dijo, y afirmó que han puesto "un matón por otro".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 21 de febrero de 2003