Reportaje:

La prehistoria de Collado Villalba

Dos vecinos del municipio descubrieron 20 utensilios de la industria lítica a 30 metros del río Guadarrama

Nadie se había percatado de su presencia, pero allí estaban, aguardando silenciosos y pacientes: 20 utensilios prehistóricos de industria lítica realizadas con cantos rodados. Pasaron inadvertidos hasta que el año pasado, dos vecinos de Collado Villalba aficionados a la arqueología, los descubrieron a unos 30 metros de las orillas del río Guadarrama. "Sus usos eran variados y acordes con las necesidades del hombre de aquella época, se empleaban para cortar, descuartizar, perforar...", explica Carlos Alonso, que trabaja como técnico de medio ambiente en el Ayuntamiento del pueblo. Todavía no están fechadas, pero según los primeros estudios de las técnicas utilizadas en su fabricación, la pieza más antigua podría datar de hace 300.000 años (paleolítico) y las más modernas de entre 5.000 y 6.000 años (neolítico).

Las piezas halladas están realizadas en pedernal, cuarzo y pórfido

Los utensilios hallados están realizados con diferentes materiales, como pedernal (sílex), cuarzo, pórfido, entre otros. La pieza más relevante es también la más antigua. Se denomina chopping tool y era utilizada para machacar los huecos de los animales grandes y extraer el tuétano de su interior. El instrumento, muy rústico, se fabricaba dando varios golpes a una parte de un canto rodado hasta conseguir una parte más afilada. Estas piezas empezaron a ser fabricadas en África hace dos millones de años y en épocas posteriores llegaron a la península Ibérica.

Los otros útiles, más modernos y, por ello, más elaborados, están fabricadas en sílex. "Emplearon más horas, más golpes, para conseguir una herramienta más perfecta y pulida", aclara Alonso. Por eso, quizá, el filo se ha mantenido a pesar del tiempo transcurrido. En ellos se pueden apreciar los múltiples golpes dados a la piedra hasta conseguir una pieza delicada y al mismo tiempo resistente para cortar o realizar perforaciones. Son más pequeños que el chopping tool, porque el hombre trabajaba para aumentar la eficacia de sus instrumentos y al mismo tiempo disminuir su tamaño. Esto facilitaba su transporte de un lugar a otro.

Ahora, los útiles reposan, bajo llave, a la sombra de un cajón del Ayuntamiento villalbino. Esperan su destino. El Consistorio estudia la forma de continuar las investigaciones y de mostrar a sus vecinos esta parte de su historia. "Hay varias posibilidades, instalarlas en un museo o habilitar un lugar en el edificio del Ayuntamiento para exponerlas al público", informa un portavoz de la Casa Consistorial.

El Ayuntamiento también espera que la Comunidad de Madrid, al tanto de los descubrimientos, aporte algo de ayuda para continuar con los hallazgos. "Estamos intentando llegar a un acuerdo con el fin de poner en marcha un estudio más en profundidad de la zona", comenta Alonso esperanzado. Pero todavía no hay nada decidido. "De lo que sí pueden estar seguros los villalbinos de momento", continúa el técnico, "es de que nuestros antepasados prehistóricos pasaron por aquí, y dejaron una huella tan firme que el paso del tiempo no ha conseguido borrar".

El técnico destaca del descubrimiento la importancia que para el municipio tiene saber que existían homínidos en el municipio. A pesar del hallazgo, reconoce que con los datos actuales no es posible precisar cuáles fueron las primeras tribus existentes y su comportamiento. Son pocas piezas. "Podían ser nómadas, estar de paso. O tener una estructura sedentaria que hubiera dado lugar a asentamientos estables". Pero eso todavía es un misterio, que, quizá se desvele si se continúa adelante con la búsqueda. "Porque esto es sólo la punta del iceberg", subraya.

Los descubridores aseguran que a simple vista ya no quedaban más restos. Pero al ser piezas que se hallaban muy cerca de la superficie, pueden aflorar más por la acción de la lluvia y el paso de los hombres por la zona, sin que se lleven a cabo excavaciones.

"Pueden estar bajo tus pies, pero no es fácil verlas", señala Alonso para explicar la razón de que hayan permanecido escondidas tanto tiempo. "Las personas pasean por el campo, pero estos utensilios son muy rudimentarios, y cuando paseas no te fijas en lo que vas pisando". Y, en todo caso, hasta se pueden tener en la mano y pasar inadvertidas. "Porque si una pieza como es la más antigua que hemos encontrado, el chopping tool, cae en manos de alguien sin conocimientos arqueológicos previos, puede interpretar que es un trozo de piedra con dos o tres golpes fortuitos". El utensilio, por supuesto, acabaría otra vez en el suelo.

Hasta este momento, los primeros vestigios de pobladores en Collado Villalba aparecieron cuando se encontró otro importante resto prehistórico: el dolmen de Entretérminos. Una estructura funeraria megalítica que data de entre 4.500 y 5.000 años. La estructura fue descubierta en el año 1934 por el marqués de Loriana. Junto con el dolmen se rescató un importante ajuar formado por puñales de bronce, cuchillos, puntas de lanza, una cinta o diadema de oro, hachas pulidas, una cuenta de collar, un cuchillo de sílex y abundantes restos de cerámica. Todas las piezas se encuentran en el Museo de San Isidro.

Por los restos que sobreviven del dolmen, los investigadores llegaron a la conclusión de que se trataba de un monumento de grandes dimensiones, con un corredor largo y una estructura tumular de más de 30 metros de diámetro y dos metros de altura.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 15 de febrero de 2003.

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