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AMENAZA DE GUERRA | El debate diplomático

Tarek Aziz asiste a una ceremonia por la paz en la basílica de Asís

Tarek Aziz, viceprimer ministro de Irak, expresó ayer su confianza en que el "peso moral de la Iglesia católica" pueda servir para superar la actual crisis. El dirigente iraquí participó en la basílica de Asís, en la localidad natal de San Francisco, en una ceremonia por la paz, que no estuvo exenta de valor político. Además de rezar una oración ante la tumba del patrón de Italia, Aziz se entrevistó con las autoridades regionales y locales, a las que transmitió su deseo de encontrarse personalmente con el presidente de EE UU, George W. Bush. Aziz hizo una encendida defensa del presidente de Irak, Sadam Husein, de quien dijo, "es como un padre para los iraquíes", contraponiéndole a Bush, al que llamó "matón". Después de comparar a Bush con Hitler, Aziz dijo que las diferencias entre el inquilino de la Casa Blanca y Bin Laden, su gran enemigo, no son excesivas.

Ante la tumba de san Francisco, el número dos de Bagdad dijo en voz alta la oración pública escrita por el Papa: "¡Nunca más violencia! ¡Nunca más guerra! ¡Nunca más terrorismo! En nombre de Dios, que cada religión traiga a la tierra justicia y paz, perdón y vida, amor!".

La presidenta de la región de Umbria, María Rita Lorenzetti, y el vicepresidente de la provincia de Perugia, Palmiro Giovagnola, entregaron al dirigente iraquí un mensaje en el que subrayan el deber colectivo "de impedir que está guerra se lleve a cabo".

Encuentro con franciscanos

Aziz se desplazó después hasta la plaza de la basílica de San Francisco, donde le esperaban los representantes de la comunidad franciscana. "He venido aquí por la paz, millones de personas se están manifestando en el mundo por la paz, espero que terminen las agresiones y la guerra", dijo el viceprimer ministro, cristiano caldeo de 67 años de edad, que se ha convertido en la personalidad más exportable de Irak. Aziz insistió en que su país está interesado también en que los inspectores de Naciones Unidas puedan concluir su trabajo hasta el final. "Nuestro país colabora con la máxima buena fe con los inspectores. Queremos que se descubra la verdad", añadió.

Acompañado por los frailes, Aziz se dirigió a la cripta de la tumba de san Francisco de Asís, donde encendió la lámpara de la paz y escribió una invocación en un libro colocado junto al altar. "Qué Dios omnipotente conceda la paz a Irak y a todo el mundo. Amén". El dirigente iraquí almorzó con los franciscanos, a los que explicó la desesperada situación de su país. Según el padre Polidoro, "Aziz nos ha dicho que su Gobierno hubiera querido tener un contacto directo con Washington pero que la Casa Blanca se ha negado". Por la tarde, mientras centenares de miles de personas desfilaban por el centro de Roma en defensa de la paz, Aziz se entrevistó con media docena de asociaciones religiosas que han apoyado su visita a Italia, en un intento de reforzar el rechazo europeo a la guerra en Irak.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 16 de febrero de 2003