LA VIOLENCIA GOLPEA COLOMBIA

Un selecto lugar de encuentro para las élites

El club El Nogal, inaugurado en 1995, está situado enfrente de la residencia del embajador español, que fue utilizada en las primeras horas posteriores al atentado como lugar de acogida a los heridos (finalmente, cerca de dos centenares). Sus instalaciones servían como lugar de encuentro de reuniones internacionales y empresariales de alto nivel. En su nómina de socios se encuentran las familias de Bogotá de mayor nivel económico, los funcionarios de embajadas y empresas transnacionales y personajes populares de la élite colombiana. El propio ministro del Interior, Fernando Londoño Hoyos, era el presidente de la entidad hasta su incorporación al Gabinete de Álvaro Uribe.

Para el presidente de la república este golpe ha sido especialmente duro en un momento en el que se apresta a proponer un referéndum con medidas impopulares, pero que cree necesarias para estimular la economía del país. Así, Uribe, en su faceta de mano dura contra las diversas formas de terrorismo que azotan el país, ofreció a las pocas horas de confirmado que se trataba de un atentado unos 200.000 euros como recompensa para quienes ofrezcan datos sobre los autores.

Por la mañana, la policía había detenido, en la misma ciudad, a una pareja a la que vincula con las FARC. En su poder fueron hallados, según fuentes oficiales, varios cohetes explosivos y material para su lanzamiento.

El Gabinete de Uribe se encuentra, además, sumido en la preocupación por la desaparición, el pasado jueves, del ministro de Protección Social, Juan Luis Londoño, uno de los pesos pesados del Gobierno, que regentaba la cartera, de nueva creación, de Protección Social. El ministro y una parte de su equipo desaparecieron a bordo de una avioneta, cuyos restos aún no han podido ser encontrados.

El Gobierno de Estados Unidos señaló a las FARC como responsables del atentado y advirtió a sus ciudadanos de la posibilidad de que se produzcan ataques similares. La embajada "aconseja a sus empleados que eviten grandes centros comerciales y de entretenimiento y reuniones públicas", dijo el Departamento de Estado en Washington.

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* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 08 de febrero de 2003.

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