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Crítica:

La historia en el mito

Una mirada a Vasconia con afán desmitificador. Una útil aproximación a los principales temas de una tierra con un pasado desigual y sobre la que el nacionalismo proyecta hoy su mito unificador. De Túbal a Aitor es un libro de cinco investigadores del País Vasco.

Cinco investigadores de la Universidad del País Vasco han redactado esta historia de Euskal Herria: el medievalista Iñaki Bazán, también coordinador del volumen, el arqueólogo Eliseo Gil Zubillaga y los "contemporaneístas" Juan Madariaga, hoy en Navarra, José Luis de la Granja y Santiago de Pablo. El título, De Túbal a Aitor, anuncia ya un propósito de desmitificación, en la medida que incluye los dos grandes inventos político-culturales sobre los que se asentaron las ideologías previas al nacionalismo, y de entrada hay que decir que la profesionalidad de los autores se refleja en la construcción de un libro de fácil lectura, a pesar de su extensión, y muy útil para aproximarse a los principales temas de la historia vasca, o de lo que mejor llamaríamos la historia de esos países desigualmente vascos sobre los cuales hoy el nacionalismo proyecta su mito unitario.

DE TÚBAL A AITOR. HISTORIA DE VASCONIA

Iñaki Bazán (director) La Esfera de los Libros Madrid, 2002 749 páginas. 39 euros

Todo reposa sobre una falsa

evidencia, y en este sentido De Túbal a Aitor analiza el mito, pero desde su propio diseño acepta su contenido central: la existencia de una Vasconia que a pesar de no haber estado nunca unificada políticamente, de haber albergado ya en la prehistoria distintos pueblos con distintas lenguas y de no haber alentado tampoco mayoritariamente el propósito de una construcción nacional unitaria, es una porque en ella se habló y habla el euskera, aun cuando ni en los albores de la historia al parecer, ni por supuesto en la era contemporánea, fue el idioma hablado por la mayoría de los integrantes de la llamada sociedad vasca. De ahí una primera crítica: elementos comunes los hay, y con singular intensidad en la etapa foral -"el esplendor foral"- pero hubiera sido preciso conjugar el análisis de las aproximaciones con la puesta de relieve de las distancias. Ejemplo, el texto sobre los orígenes de Gil Zubillaga, donde obviamente quedan fuera de campo los aspectos institucionales que hubiesen quebrado la apariencia de unidad. El procedimiento de yuxtaponer lo que ocurre en Guipúzcoa o en Vizcaya con las peripecias del reino navarro -perdón, "el viejo reino"- y con las historias particulares de Lapurdi y Zuberoa construye la unidad en el discurso, pero no es un procedimiento analítico válido. Lo mismo que poner siquiera sobre el tapete la anexión de Guipúzcoa por Castilla como entrega voluntaria en 1200. ¿Entrega de quién, si Guipúzcoa como tal no existía institucionalmente como el mismo autor advierte? Otros temas, como el racismo del Antiguo Régimen y su importancia para el régimen foral, se pasan de puntillas.

En todo caso, insistimos en la utilidad del libro, especialmente por lo que toca a la excelente síntesis de José Luis de la Granja para el periodo 1876-1937, seguida en calidad historiográfica por la de Iñaki Bazán para el milenio que culmina en el "esplendor foral" del siglo XVI y por la de Santiago de Pablo, para la etapa que se inicia en 1937, huyendo sin embargo de todo compromiso al acercarse al presente. Su último epígrafe es todo un rasgo de humor negro: "Vivir en libertad".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 1 de febrero de 2003

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