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La brecha transatlántica | EL CONFLICTO DE IRAK

Las críticas de EE UU a "la vieja Europa" desatan la cólera de Francia y Alemania

Alemania intentará que el Consejo de Seguridad solicite nuevos informes de los inspectores

Las críticas de EE UU a "la vieja Europa" , por boca del jefe del Pentágono, Donald Rumsfeld, de que intenta evitar la guerra con Irak desataron ayer la cólera de Francia y Alemania. El canciller Gerhard Schröder se permitió incluso la libertad de recordar que el apellido Rumsfeld suena en oídos alemanes como a patán. Distintos responsables políticos franceses reaccionaron muy irritados ante el menosprecio del secretario estadounidense de Defensa. La palma de las respuestas más airadas se la llevó la ministra de Ecología, Roselyne Bachelot, en una entrevista televisada.

"¿Sabe usted?, yo soy del País del Loira, donde hay una celebridad que se llama Cambronne", dijo la ministra en alusión al histórico "¡Merde!" con que el general Pierre Cambronne contestó a la propuesta de rendirse en la batalla de Waterloo.

Alemania, que a partir del próximo 1 de febrero ocupará la presidencia rotativa del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, pretende que los inspectores de armamento presenten más informes aparte del previsto para el próximo lunes día 27 de enero. El ministro de Exteriores, Joschka Fischer, confirmó ayer que Berlín recurrirá a esta vía para intentar evitar que la guerra se desate ya a partir de la próxima semana. "Queremos que sigan trabajando (...) y, si han de seguir trabajando, también tendrán que seguir informando", dijo Fischer a la salida de una reunión conjunta de parlamentarios alemanes y franceses en Berlín.

El Ministerio de Exteriores confirmó que el Gobierno alemán ha invitado a Berlín al jefe de los inspectores de la ONU, Hans Blix, a comienzos de febrero. La propuesta alemana, además, parece concertada con París, que igualmente ha pedido más tiempo para la verificación de los programas de armamento de Bagdad.

"Nuestra actitud no es un problema, sino una actitud constructiva", dijo también Fischer en referencia a los ataques verbales de Rumsfeld. "Ha calificado de viejos a los europeos. De hecho, las culturas y la formación estatal en Europa son más antiguas que en EE UU", puntualizó el ministro.

En el marco de las celebraciones del 40º aniversario del Tratado del Elíseo, Schröder reiteró ayer que Alemania es partidaria de agotar todas las vías para una puesta en práctica "pacífica" de la primera resolución del Consejo de Seguridad, que la "guerra nunca ha de ser inevitable" y que Berlín no la "legitimará" con su voto en el Consejo. Ante el mismo auditorio -cerca de 500 jóvenes franceses y alemanes reunidos en la cancillería en Berlín-, el presidente Jacques Chirac aseguró que se trataba de una "política concertada" entre Berlín y París. Chirac, sin embargo, no dejó claro si Francia iría hasta el extremo de interponer su veto a la hora de votar una segunda resolución en el Consejo para autorizar las acciones bélicas.

En Francia, mientras tanto, y en un tono más diplomático, el portavoz del Ejecutivo, Jean-François Copé, respondió a Rumsfeld que el "Viejo Continente" está "impregnado de una cierta sabiduría, y la sabiduría a veces puede ser una buena consejera". El ministro de Economía, Francis Mer, se declaró "profundamente vejado" por la declaración del jefe del Pentágono, y aseguró que "la vieja Europa tiene resortes y es capaz de lanzarse de nuevo".

El orgullo herido apareció igualmente en las filas de la izquierda. La ex dirigente socialista Martine Aubry criticó "la arrogancia de EE UU, que sigue en la tesis de gobernar el mundo cada vez más sin normas".

El ex ministro socialista Jack Lang acusó a su vez al equipo de George W. Bush de estar poseído por "un espíritu totalitario". "La guerra que él desea", dijo Lang de Rumsfeld, "será aprovechada por los comerciantes de cañones norteamericanos y hará el juego a los terroristas, exacerbando las tensiones en el mundo musulmán".

En Estrasburgo, el presidente de la Asamblea parlamentaria del Consejo de Europa, Peter Schieder, aseguró que los 44 países representados en este órgano no están divididos sobre Irak, recordando un acuerdo adoptado por esa institución a favor de que Naciones Unidas recurra a la fuerza en Irak "únicamente en caso de violación flagrante de las resoluciones de la ONU, confirmada por el futuro informe de los inspectores".

Mientras tanto, la Bolsa de París sufrió ayer su quinto retroceso consecutivo, en un mercado indeciso y preocupado por los riesgos de guerra. El CAC40, que es el índice de los valores principales, perdió ayer un 0,46%, que eleva al 4,76% el retroceso total desde que empezó el año.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 24 de enero de 2003