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ESTRENOS

Leonardo DiCaprio reaparece a lo grande

El actor protagoniza las últimas películas de Steven Spielberg y Martin Scorsese

Claro que salgo de vez en cuando ¿Es algo tan horrible? No entiendo la atención que se ha prestado a mis salidas nocturnas. No veo por qué puede interesar a la gente". Seis años después de Titanic, Leonardo DiCaprio (Hollywood, 1974) todavía debe soportar el peso de la fama, los cotilleos, las portadas escandolosas, los rumores y el desmesurado interés de sus fans por su vida privada. A sus 28 años, el actor estaounidense personifica más que nadie en Hollywood los altibajos y la irracionalidad de la fama. Después de haber trabajado a los órdenes de Woody Allen, en Celebrity, y de dos sonoros fracasos, El hombre de la máscara de hierro y La playa, estrena de golpe dos películas: Gangs of New York, de Martin Scorsese (en España el próximo 28 de febrero), y Atrápame si puedes, de Steven Spielberg, que se estrena hoy. Los dos papeles no pueden ser más distintos. Leo DiCaprio es el líder de una banda irlandesa en el Nueva York de 1863 y un timador adolescente en la América de los años sesenta. Y con el doble cartel ha vuelto la celebridad.

"Siempre me he considerado más un actor que una celebridad"

"Mi vida después de 'Titanic' fue una experiencia muy vacía "

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"Ya he pasado por eso y estoy acostumbrado a sus altibajos, aunque siempre es una experiencia extraña con la que nunca sabes qué hacer: aparece en tu vida gente nueva, surgen nuevos problemas. Pero no puedo quejarme mucho, he sido muy afortunado. He tenido muchas oportunidadades, como la de trabajar en una película como Gangs of New York [por la que Martin Scorsese recibió el pasado lunes un Globo de Oro como mejor director]", dice el actor.

Gangs... se filmó en los míticos estudios de Cinecittà, en Roma, y hasta allí le persiguieron los paparazzi. "Fueron ridículas las cosas que dijeron. Estaba trabajando todo el día, creo que salí dos veces en nueve meses, pero como no les dimos información, se empeñaron en seguir describiéndome como un trasnochador. He cambiado en estos años, pero es más fácil para los medios encasillar a la gente, se vende mejor".

Leonardo Wilhelm DiCaprio no puede recordar un momento de su vida en el que no fuera actor. Le criaron unos padres divorciados y atípicos, un dibujante de cómics underground de origen italiano y una inmigrante alemana, que desde el principio alentaron las dotes interpretativas de su hijo.

A los dos años empezó a aparecer regularmente en series de televisión y producciones de teatro infantiles. A los 15 fue un adolescente alcohólico en el culebrón Santa Bárbara. A los 17 se estrenó en una película de terror, Critters 3. A los 19 destacó en Vida de este chico, como hijo de Robert de Niro. Un año después consiguió una candidatura al Oscar de mejor actor secundario interpretando a un retrasado mental en ¿A quién ama Gilbert Grape?, del director Lasse Hallström.

Siguieron tres películas inconsecuentes: el western Rápida y mortal; Vidas al límite, donde encarnaba al poeta Rimbaud, y Diario de un rebelde. Empezó a convertirse en un ídolo adolescente en una adaptación moderna de Romeo y Julieta, junto a Claire Danes. Compartió reparto con Meryl Streep, Diane Keaton y una vez más con Robert de Niro en La habitación de Marvin. Y en 1997 Titanic le catapultó a la fama.

La leomanía llegó a considerarse un fenómeno social. Era el omnipresente DiCaprio. Los columnistas de los tabloides neoyorquinos se regocijaban con sus salidas nocturnas, sus supuestos excesos, sus novias, las juergas de su pandilla. Una pelea con otros actores, frente al entonces muy popular restaurante de Manhattan Asia de Cuba acabó en los tribunales. Todo se convertía en polémica. Una entrevista sobre medioambiente que hizo al presidente Bill Clinton para la cadena de televisión ABC casi termina en la papelera tras desatar las iras de los periodistas de la cadena.

"Mi vida después de Titanic fue una experiencia muy vacía", confesaba recientemente a The New York Times Magazine. "Conducía por Los Ángeles, completamente agotado, pensando en cómo había cambiado mi vida, en una película de la que no quería saber nada, en los tres paparazzi que me estaban persiguiendo, en el amigo que creía tener y resultó no ser. Tenía dolores de cabeza de sólo pensar en todas estas cosas. Pero era inevitable. De pronto todo eso se convierte en quien eres".

Salía en las revistas esencialmente por su relación, ahora acabada, con la modelo brasileña Gisele Bundchen. Rechazó grandes ofertas: ser Anakin Skywalker en la segunda entrega de la nueva saga de La guerra de las galaxias; renunció a interpretar American psycho y decidió rechazar El patriota, como hijo de Mel Gibson. Incluso no le tentó Spiderman, que finalmente hizo su gran amigo Tobey Maguire.

Hasta que le ofrecieron el papel de Amsterdam Vallon en Gangs of New York. El rodaje fue costoso y complicado hasta el punto de que Scorsese y DiCaprio acordaron donar siete millones de dólares de sus salarios (a cambio de un porcentaje en taquilla) para mantener a flote el proyecto.

No fue un gran sacrificio para el actor. Se dice que ha cobrado 20 millones de dólares por Atrápame si puedes, la auténtica historia de Frank Abagnale, un adolescente que antes de cumplir los 21 años consiguió hacerse pasar por piloto de avión, médico y ayudante del fiscal de distrito y robar millones de dólares a la Pan Am en cheques falsos para acabar trabajando como experto en la división de fraudes del FBI.

"Me gustaría que los medios se centraran más en mi trabajo. Siempre me he considerado más un actor que una celebridad. Pero la percepción que tiene la gente de mí es algo difícilmente controlable. Sólo puedo seguir trabajando para crecer como actor", dice DiCaprio. Además, "definirse personalmente ante el público es mortal para un artista. Cuanto más te defines, menos margen tienes para sumergirte en un personaje. La gente piensa enseguida que no eres creíble en ese papel", declaraba en la entrevista de The New York Times.

Con el tiempo, DiCaprio se ha resignado a la fama. Es más que nada un problema de logística. "Llevo viviendo con los fans desde hace tiempo. Mi único problema ahora es cómo llegar a ciertos sitios y evitar a los fotógrafos. No llevo disfraces ni pretendo ser otra persona, sólo llevo una gorra de béisbol pero no lo considero un disfraz".

En mayo, DiCaprio empezará a rodar The aviator, de nuevo bajo las órdenes de Martin Scorsese, una película que explora la vida del peculiar magnate Howard Hughes. Luego se lanzará en otra superproducción sobre la vida de Alejandro Magno, un largometraje dirigido por Baz Luhrmann (Moulin Rouge), escrito por Oliver Stone y producido por Dino de Laurentiis. Antes, sin duda, rodará The good shepherd con Robert de Niro. Con estos proyectos necesitará algo más que una gorra de béisbol para ir de incógnito.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 24 de enero de 2003