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Reportaje:NIEVE

Emociones en la nieve de Huesca

Astún y Candanchú, dos centros de esquí en el valle del río Aragón

Están muy cerca una de la otra, pero son famosas por razones diferentes. Candanchú cuenta con la escuela de esquí más antigua de España, y Astún se ha hecho popular entre jóvenes y 'snowboarders'.

Aunque se haya estado veinte veces en ese lugar y se conozcan los más atrevidos rincones de los Alpes o de las Rocosas, volver a atravesar el paso de Tortiellas, en Candanchú, sentado en el telesilla triplaza, sigue siendo una experiencia. El cable remonta los farallones tirando de las sillas con los esquiadores, que pasan volando junto a enormes murallas de roca, más espectaculares aún cuando están recubiertas de hielo.

La Zapatilla, Aspe, Lecherines... cumbres de no demasiada altura que, sin embargo, le dan un aspecto salvaje al alto valle del río Aragón, en Huesca, donde se ubican, a corta distancia una de otra, las estaciones de esquí de Candanchú (la más antigua de las aragonesas) y Astún. El invierno pasado, estas dos estaciones recibieron unos 600.000 esquiadores en sus pistas e instalaciones. Por ahora son las dos únicas estaciones aragonesas que no se han incorporado a Aramón, el gran holding de la nieve en Aragón, recién constituido. Hace dos años vendían un pase conjunto, pero en la actualidad, cada una tiene su propia oferta.

Astún, nieve asegurada

Los responsables de la estación de Astún presumen de dos cosas: pocas colas en los remontes y nieve asegurada. Dicen que la altura y la orientación del valle, abierto al Norte, hacen que, cuando en otras zonas llueve, aquí caiga nieve. Las pistas de Astún han conocido un cierto despegue en los últimos tiempos apostando por una clientela joven, snowboarders, que encuentra magníficas oportunidades para deslizarse en las laderas amplias y sin pisar que bajan desde Las Truchas. Son zonas abiertas, con cambios de pendiente y toboganes que favorecen los saltos y las piruetas, típicos de esta modalidad, y que sólo exigen precaución cuando el riesgo de aludes es alto. Desde hace dos años, además, los amantes de la tabla pueden disfrutar de un half pipe permanente instalado en la zona de Sarrios.

Naturalmente, también hay un hueco para los esquiadores tradicionales. Los expertos lo pasarán bien bajando la pista más larga, Crestas, de 2.618 metros de longitud y un 39% de inclinación, de máxima dificultad. Largos descensos también, y más fáciles, los que se pueden hacer desde Las Truchas, Anayet y La Raca; en esta última cumbre, a 2.300 metros, se tienen las mejores vistas no sólo de la estación, sino de Candanchú y de todo el valle del Aragón. Éste es buen sitio para esquiar por la mañana, cuando el sol ilumina de plano sus laderas. La tarde es más agradable en Las Truchas, Los Lirios, Los Tubos y Canal Roya.

Casi todas las pistas aprovechan la forma circular del valle de manera que confluyen, sin pérdida, en la urbanización. El terreno favorece la formación de tubos, zonas estrechas que exigen atención. Otros inconvenientes son la falta de actividades para después de esquiar y una cierta incomodidad para acceder a los remontes cuando se llega cargado con el equipo desde el aparcamiento.

Este año, la estación ha inaugurado el telesilla Águila, de 4 plazas, 1.114 metros de longitud, 302 de desnivel y capaz de transportar 2.400 esquiadores a la hora. Sustituye a los antiguos telesquís Águilas y Anayet, que resultaban largos y fatigantes. También se ha ampliado el sistema de innivación artificial, se ha acondicionado y mejorado la cabaña de Sarrios, bajo el collado de Anayet, y las cafeterías de la Casa de Astún y cota 2.000. A más largo plazo se piensa en ampliar la superficie esquiable en 68 hectáreas (ahora hay 201) en Mala Cara, y en construir nuevos hoteles y apartoteles, hoy escasos.

Montañas de cuento en Candanchú

Hasta el invierno pasado, bajar de El Tobazo a La Rinconada era una tentación para todos y una posibilidad real sólo para excelentes esquiadores; ahora, cualquier aficionado con un nivel medio puede disfrutar de la nueva pista número 30, Diagonal, roja, que abre al esquí controlado un territorio atrevido y con buena nieve debido a su orientación. Sólo la salida, con un corto muro inclinado, le da un poco de emoción a la bajada; el resto es fácil y agradable. Antes de bajar, tomar un tentempié en el refugio-bar El Tobazo, a 2.020 metros, permitirá coger fuerzas para el descenso mientras se disfruta de magníficas vistas.

Por ahora, los planes de Candanchú para el futuro inmediato buscan, sobre todo, la mejora del área esquiable a base de retirar piedras en las zonas más concurridas o delicadas, como las pistas de El Tobazo o el paso de Tortiellas; trabajos que no se ven, pero que se aprecian en las piernas de los esquiadores. A más largo plazo, es evidente que la estación puede mejorar sus remontes, antiguos aunque bien mantenidos, e instalar telesillas desembragables, rápidos y con gran capacidad de transporte.

Pero Candanchú sigue atrayendo a sus incondicionales por su historia -aquí se fundó la primera escuela de esquí de España, en 1964- y por un paisaje hermoso de montañas rocosas y puntiagudas, de cuento. La zona más atractiva es la de La Tuca Blanca, con la pista más larga de toda la estación: Rey Juan Carlos, de 2.416 metros de longitud, fácil. Hay buenos y largos descensos también en El Tobazo. Los esquiadores buenísimos preferirán arriesgarse por los llamados recorridos fuera de pista, no balizados ni pisados. Uno de los más asequibles y largos (de casi 4,5 kilómetros y un 40% de inclinación) es Loma Verde. Las palas más inclinadas, sólo para especialistas, están en el Tubo de la Zapatilla, una estrecha canal de un 65% de inclinación. Claro que no todo es así de difícil. Candanchú tiene fama merecida de ser una buena estación para los que empiezan. Pista Grande y la zona de Debutantes tienen anchas y suaves lomas.

El año pasado, Candanchú inauguró un sistema manos libres de acceso a los remontes. Otras novedades: se ha abierto una pista innivada artificialmente en Pista Grande, se ha adecuado la pista Crestas-Carabineros y se ha ampliado el aparcamiento, con espacio para 200 coches más.

DATOS PRÁCTICOS

Astún

- Información y reservas: 974 37 30 34 y 974 37 30 88. Internet: www.astun.com. Pase de día: 27 euros, adultos; 22 euros, niños. Pistas: 40 kilómetros. Remonte más moderno: telesilla Águila, inaugurado este año. Remonte más antiguo: telesilla Las Truchas, 20 años.

Candanchú

- Información y reservas: 974 37 31 94 y 974 37 32 63. Internet: www. candanchu.com. Pase de día: 27 euros, adultos; 22 euros, niños. Pistas: 42 kilómetros. Remonte más moderno: telesilla Tuca, 4 años. Remonte más antiguo: telesilla Tobazo I, 26 años.

PROPUESTAS DE AIRE LIBRE

Caminos de lava

Patea Tus Montes, una empresa de guías de montaña con sede en Tenerife, ofrece excursiones guiadas a pie por los espacios naturales de Canarias. En su próxima salida, el 26 de enero, recorrerán la reserva de El Chinyero, donde se registró la última erupción volcánica de Tenerife, en 1909; la ruta, de dificultad media, tiene una duración de cuatro horas y cuesta 17 euros por persona. Para el 2 de febrero, y también por 17 euros, organizan una marcha de cuatro horas y escasa dificultad para ver la floración de los almendros en los valles del noroeste de la isla. El precio en ambas incluye el transporte, seguro de accidentes y guía.

- Patea Tus Montes (922 33 59 03; www.pateatusmontes.com).

Escapada romántica

Si quiere sorprender a su pareja con un fin de semana romántico o hacer un regalo de cumpleaños diferente, tome nota. La central de reservas Aldeatour ha creado los Bonoaldea, talones personalizados canjeables por estancias para dos personas en una selección de hoteles y casas rurales de España. Según la categoría de los establecimientos, los bonos se presentan en dos modalidades, Plata y Oro, y cuestan 45 y 90 euros, respectivamente.

- Aldeatour (916 39 06 67; www.aldeatour.com).

Extremadura en bicicleta

La empresa Pangea ha programado excursiones en bicicleta de montaña durante varios fines de semana de invierno y primavera. Para el 22 de febrero, por ejemplo, propone una ruta de dos días por los bosques y dehesas de las Villuercas y la sierra de Guadalupe, en Cáceres, y el 15 de marzo tiene otra salida al valle del Jerte (Cáceres), coincidiendo con la época en la que suelen brotar las flores de los cerezos. Precio: 85 euros; incluye el transporte en autocar desde Madrid, alojamiento en hoteles y hostales, traslados de las bicis, documentación, seguro de accidentes, vehículo de apoyo y guía.

- Pangea (915 17 28 39; www.rutaspangea.com).

A la naturaleza, en metro

La agencia Haciendo Huella organiza en febrero dos caminatas guiadas por los espacios naturales de los alrededores de Madrid empleando el metro como medio de transporte hasta el inicio de las rutas. El 8 de febrero se visita el parque regional del Sureste, y el 22 de febrero, la presa del Rey y los sotos del Jarama. El precio de ambas es de nueve euros.

- Haciendo Huella (915 93 04 41; www.haciendohuella.com).

I. M.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 18 de enero de 2003

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