ACOSO A SADAM

Blair anuncia que participará en una acción para desarmar a Irak con o sin la ONU

El primer ministro británico niega que el 27 de enero sea fecha definitiva para tomar decisiones

Tony Blair decepcionó ayer a quienes esperaban que se ciñera al dictado de las encuestas y a la voluntad de Naciones Unidas. El primer ministro británico dejó muy claro que el Reino Unido participará en una acción para desarmar a Sadam Husein tanto si lleva el sello del Consejo de Seguridad como si no lo lleva. Se trata de un mensaje a tres bandas: una amenaza a Sadam Husein, una advertencia al ala izquierda laborista y un guiño de complicidad hacia el aliado americano. Blair comentó que el 27 de enero, con ser "una fecha importante", no es la definitiva para tomar decisiones.

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El 27 de enero es la fecha prevista para que el equipo de inspectores de la ONU desplazado a Irak en las últimas semanas presente su informe al Consejo de Seguridad.

En una muestra de coraje político, Blair se puso ayer de nuevo a contracorriente al apoyar la posibilidad de un ataque a Irak aunque no tenga la aprobación de la ONU. Coraje político porque significa apoyar una opción a la que se oponen de manera abrumadora los británicos, según todos los sondeos. El último se conoció ayer, y revela que el 59% de los encuestados por YouGov cree que Sadam Husein no representa una verdadera amenaza para la seguridad.

Coraje político también porque el primer ministro no se ha dejado presionar por las declaraciones de este fin de semana de la secretaria de Cooperación al Desarrollo, Clare Short, que encabeza el ala pacifista del Gabinete y aseguró que el Gobierno no apoyará un ataque a Irak que no tenga el apoyo de la ONU. Blair disgustó ayer profundamente a una izquierda laborista que se opone a la guerra y exige al menos la bendición de la ONU para calmar su conciencia.

Como siempre, Blair se decantó por la vía de Naciones Unidas, pero sin atarse al Consejo de Seguridad. En el caso de que Sadam Husein incumpla la actual resolución, "nuestra preferencia es volver a Naciones Unidas y tener una segunda resolución", dijo. Pero añadió que una posible acción militar en Irak "no puede quedar constreñida" a la posibilidad de que algún país imponga "un bloqueo irracional".

"Quiero que quede muy claro", añadió, "y creo que ésta debe ser la posición de los grandes miembros del Consejo de Seguridad: si hay una ruptura , deberíamos esperar que Naciones Unidas honre los compromisos adquiridos y se aseguren de que se cumple la voluntad de la ONU".

"¿De verdad hay gente que cree que si hay un incumplimiento de las resoluciones de Naciones Unidas no vamos a recurrir de inmediato a la acción?", se preguntó. "Si hiciéramos eso, estaríamos enviando al mundo exterior un mensaje desastroso para la seguridad mundial".

Con sus palabras de ayer, en su habitual rueda de prensa televisada en directo de cada mes, Blair no ha hecho más que ratificar su posición de siempre. Nadie ha hecho más que él por llevar el conflicto por la senda del Consejo de Seguridad, pero su interpretación pública de la primera resolución siempre ha sido que exige que haya un nuevo debate para analizar si el presidente de Irak, Sadam Husein, la ha incumplido, pero no obliga a aprobar una segunda resolución para desatar un ataque. Porque Washington no quiere tener las manos más atadas por la ONU de lo que ya las tiene.

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 14 de enero de 2003.

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