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Dieciséis 'mossos d'esquadra' serán juzgados por torturas a un detenido en una comisaría de Girona

Dieciséis agentes de los Mossos d'Esquadra -la policía autonómica catalana- se sentarán en el banquillo de los acusados por su presunta responsabilidad en las torturas infringidas a un detenido de origen magrebí en la comisaría de Roses (Girona) el 3 y el 4 de agosto de 1998. El juez ha acordado también la apertura de juicio oral contra la Generalitat de Cataluña en calidad de responsable civil subsidiario. Diez agentes están acusados de un delito de torturas graves y lesiones, mientras que al resto se les acusa de pasividad ante los hechos y de no perseguir el delito.

El auto judicial mantiene que ha realizado una "cuidada ponderación" de los datos obrantes en la causa para evitar que personas contra las que no existan elementos suficientes de responsabilidad puedan sufrir la denominada "pena de banquillo". El juez desestima llevar a juicio a algunos agentes imputados y se centra principalmente en los motivos de su sobreseimiento. El magistrado desestima la imputación de falsedad documental contra dos sargentos por falta de pruebas. Por el contrario, el juez estima que cuatro agentes que permanecían en la entrada de la comisaría deben ir a juicio porque supuestamente pudieron oír la agresión a través del interfono que comunica los calabozos con diversas dependencias policiales y no hicieran nada para impedirla.

Los hechos se remontan a la madrugada del 3 al 4 de agosto de 1998 en Sant Pere Pescador. El marroquí Driss Zraidi, de 45 años, originó una pelea con una patrulla de Mossos cuando, según la versión policial, se negó a mostrar su documentación tras cometer una infracción de tráfico. Un agente se lesionó la mano. Zraidi denunció posteriormente que un grupo de agentes de la policía autonómica le golpeó repetidamente en el interior de la celda. En el Hospital de Figueres le diagnosticaron tres costillas rotas, un neumotórax y erosiones diversas compatibles con una paliza. Durante su estancia en comisaría el detenido aseguró que se le había denegado un médico. Su abogado no pudo hablar con él cuando llegó a comisaría porque sus lesiones se lo impedían.

A pesar de que el fiscal entendía que los agentes que detuvieron a Driss Zraidi utilizaron la fuerza de manera proporcionada, el juez estima que su presencia en el banquillo es necesaria porque en el juicio debe aclararse precisamente si era necesaria esa violencia y, sobre todo, si la rotura de las costillas del detenido se produjo en el momento de la detención o a causa de las torturas que sufrió en la celda hacia las 6 de la madrugada del día 4 de agosto.

En el auto del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 5 de Figueres, firmado por el magistrado Carlos Sánchez Sanz, se detallan los delitos de los dieciséis agentes. Diez de ellos están acusados de un delito de torturas graves en concurso con delito de lesiones; el resto serán juzgados por delitos de torturas por omisión o contra la libertad individual, entre otros.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 9 de enero de 2003