Tribuna:LAS CAJAS DE AHORROS ANDALUZAS Y EL AÑO 2003Tribuna
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Los retos económicos del futuro

De un tiempo a esta parte, las Cajas de Ahorros vienen siendo objeto frecuente de debate en los medios de comunicación andaluces. Podría parecer que, dada la escasísima discusión pública sobre asuntos económicos en nuestra Comunidad, ese sería un dato alentador. Pero no, no es precisamente económico ese debate. Lo cual que nos sirva para recordar, no obstante, algo tan obvio como que las Cajas, son, ante todo, agentes económicos y, en concreto, empresas que producen bienes y servicios destinados a su venta en el mercado. Y que entre tanta controversia política, institucional, jurídica, y hasta religiosa, tal vez merezca la pena alguna que otra reflexión económica y financiera sobre cómo se presenta el nuevo año para las Cajas andaluzas. A ese propósito se dedican estas líneas.

Las Cajas son empresas que producen bienes y servicios destinados a su venta en el mercado
Hay que rescatar el mercado de la vivienda protegida para facilitar el acceso a los jóvenes

Naturalmente que, para tratar de discurrir sobre su comportamiento en el futuro inmediato, es preciso un apunte sobre la situación de partida. A la espera de los datos de cierre definitivo, se puede adelantar que el año que acaba de terminar fue para el conjunto de las Cajas andaluzas, al igual que para el resto de las entidades financieras españolas, un ejercicio discreto a tono con la evolución general de la economía y de los mercados financieros. El negocio ordinario o típico se comportó mejor que los resultados extraordinarios o atípicos. Pero incluso dentro del primero, la evolución de los gastos de explotación y de los saneamientos de crédito supuso una merma importante de la cuenta de resultados. Por su parte, como ya se ha señalado, la negativa orientación de los mercados bursátiles permitió unos beneficios por operaciones financieras y venta de valores inferiores a los del pasado año.

Con todo, al finalizar el tercer trimestre, las Cajas andaluzas habían obtenido unos beneficios netos de 262,1 millones de euros, con un incremento interanual del 6,7%, frente a un 0,6% del total de las Cajas españolas y un -5,3% del total de Bancos y Cajas. Además, esos beneficios representaban, en tasa anual, el 0,77% sobre activos totales medios, que se compara ventajosamente con el 0,67% resultante para el global de las Cajas y el 0,68% para Cajas y Bancos.

¿Todo en orden, pues, para el nuevo ejercicio? En general, y al margen de las diferencias lógicas de unas entidades a otras, sí puede afirmarse que las Cajas andaluzas están bien pertrechadas ante el futuro inmediato. Pero eso no quita para constatar que la situación económica está cambiando y que ello requiere una adaptación a las nuevas circunstancias y, ligada a ésta, una mayor vigilancia sobre algunas variables específicas. En concreto, tres merecen una atención especial: el mercado de la vivienda, la morosidad y los gastos de explotación.

La vivienda constituye hoy el sector sobre el que pivota, no sólo en medida importante el crecimiento de la economía andaluza, sino una parte sustancial del negocio, directo e indirecto, de las Cajas. Pero todos somos conscientes de las interrogantes abiertas en la trayectoria futura de este sector, ya que no serán fácilmente repetibles algunos de los fenómenos que han incidido en su auge. Una errónea percepción del progreso futuro del mercado de vivienda resultaría particularmente dañina.

La morosidad, por su parte, es también difícil que siga cayendo como hasta ahora. Es la variable financiera que guarda una relación más significativa con el ciclo económico, eso sí, con el correspondiente desfase temporal que permita recoger los efectos derivados del cambio de aquél. Si las cosas suceden como en etapas anteriores, el nuevo ejercicio traerá un aumento de la morosidad. Con esa hipótesis ya se trabaja. La cuestión estriba en modular ese crecimiento dentro de límites moderados y tolerables.

Los gastos de explotación, en fin, constituyen quizá el elemento en el que las Cajas andaluzas tienen abierto más claramente un camino potencial para mejorar su eficiencia empresarial. Sin embargo, parecen existir nudos de resistencia para avanzar en esa dirección y, así, en el pasado ejercicio los gastos del conjunto de las Cajas andaluzas volvieron a subir más que los de la media del sector. La variación de los gastos depende, claro está, de factores tanto externos (principalmente la inflación) como internos. Y a éstos hay que prestarles singular cuidado en este año.

Estas exigencias requieren respuestas empresariales a través de políticas específicas de cada Caja, pero también (y así lo han entendido y acordado sus máximos dirigentes) por vía de actuaciones a corto, medio y largo plazo, concertadas entre las Cajas andaluzas, sobre las que se viene trabajando eficazmente en el seno de la Federación Andaluza de Cajas de Ahorros. El año 2003, y a pesar del proceso institucional de adecuación normativa en curso, debe ver la cristalización de estos nuevos proyectos de cooperación.

Hasta aquí algunas reflexiones económico-financieras sobre el ámbito estrictamente empresarial de las Cajas andaluzas. Pero éstas, además, tienen unos compromisos y obligaciones económicas y sociales con sus territorios y poblaciones. La concreción y el ejercicio de estas responsabilidades variará, pues, según cada Caja, pero sí se pueden advertir y clarificar unas líneas comunes sustantivas a este respecto. Estas actividades serán, en muchos casos, complementarias y de desarrollo de proyectos e iniciativas articulados con las Administraciones Públicas y los agentes económicos de nuestra Comunidad. Entre los más importantes se contarán los siguientes:

- Diversificación de la economía andaluza.

- Mejora de la eficiencia de las empresas.

- Infraestructuras convencionales y nuevas.

- Vivienda protegida.

Dos elementos de potencial vulnerabilidad de la economía andaluza son su relativamente elevada concentración en algunos sectores, y la generalizada menor productividad media de sus empresas (con excepción de las agrícolas). Las Cajas vienen colaborando a través de múltiples instrumentos en el enderezamiento de ambas cuestiones, pero los programas ya en marcha en esa doble dirección supondrán una importante intensificación de esos esfuerzos para este año.

El desarrollo andaluz sigue requiriendo fuertes inversiones en infraestructuras. La participación de las Cajas en este área ha sido muy destacada en los últimos años. En el presente seguirán aportando considerables recursos a la financiación de infraestructuras tanto convencionales (abastecimiento y tratamiento de agua, autopistas, etcétera) como nuevas (red de cable, modernos sistemas de transporte urbano, etcétera).

Es necesario "rescatar" el mercado de la vivienda protegida que permita una accesibilidad menos difícil a la misma para distintos colectivos (especialmente los jóvenes) que la que se ofrece hoy. Conviene no olvidar que ello contribuiría, no sólo a paliar una necesidad social, sino a mejorar las condiciones generales y adquisitivas de la población laboral, con sus consiguientes efectos de difusión sobre toda la economía. La colaboración de las Cajas en este campo va unida indisolublemente a su propia historia, y así será también en el presente ejercicio en línea con los planes de las Administraciones Públicas.

El doble conjunto de retos económicos comentados (empresariales y generales) son los que presidirán la actuación de las Cajas andaluzas durante el año 2003. Unas Cajas que han sido y son las grandes protagonistas del fundamental y positivo cambio de comportamiento del sistema financiero con nuestra Comunidad. Unas Cajas que, siendo eficientes y competitivas, lo quieren ser más. Y unas Cajas, en fin, que seguirán contribuyendo decisivamente al desarrollo y bienestar de los andaluces.

Braulio Medel es presidente de Unicaja y de la Federación Andaluza de Cajas de Ahorros.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0006, 06 de enero de 2003.