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CATÁSTROFE ECOLÓGICA

El Gobierno y la Xunta anuncian un plan para limpiar la costa sin plazo ni presupuesto

El ministro de Medio Ambiente, Jaume Matas, volvió ayer a Galicia para firmar un "marco de actuación" con la Xunta para limpiar de fuel las zonas más afectadas por el vertido del Prestige. Pese a que Matas reconoció esta vez sin paliativos la "grave afectación" de la costa gallega, la firma del protocolo se basó en anunciar el encargo de un estudio de evaluación los daños. Ni una palabra de cuánto puede costar la descontaminación ni de qué plazo se da la administración para acometerla.

En opinión de Matas, compartida por el consejero de Medio Ambiente de la Xunta, Carlos del Álamo, lo importante ahora es evaluar los daños de forma detallada y no tanto hacer estimaciones económicas. Repitió que "tan importante es limpiar lo que se ve como lo que no se ve". Precisamente para limpiar la contaminación oculta el ministro anunció que los técnicos están tomando muestras de las playas afectadas y aparentemente limpias para saber si hay o no fuel enterrado bajo la arena.

Este efecto sándwich, producido por las mareas, es uno de los que más preocupan a los técnicos, ya que existe el riesgo de que el fuel solidifique mezclado con la arena y sea todavía más difícil extraerlo. Las muestras se tomarán en las 228 playas que ya se consideran limpias al menos en superficie.

"El tiempo apremia"

Aunque el ministro no quiso hablar de cuánto tiempo se puede tardar en limpiar la costa, admitió que "el tiempo apremia" y que existe "cierta indeterminación en los plazos". La próxima semana comenzarán las reuniones tanto de los técnicos de la Xunta, el Gobierno y la Unión Europea como de los responsables del parque nacional de las Islas Atlánticas, una de las partes más dañadas. Estas comisiones deben servir para elaborar un informe conjunto, que incluirá una "cartografía detallada" de las zonas afectadas.

En cuanto a las ayudas de la Unión Europea, Matas aseguró que Bruselas se ha comprometido a paliar tanto los daños económicos de la tragedia cómo los ambientales, aunque tampoco detalló ni cuánto dinero espera recibir de Europa ni durante qué periodo.

Matas también intentó zanjar la polémica de por qué si los últimos días hubo cerca de 7.000 voluntarios trabajando en las playas ahora se quiere reducir su presencia a poco más de 4.500. El ministro dijo que "lo importante ahora es no causar más problemas de los que ya hay y que los voluntarios que vengan no trabajen sin seguro, sin material y sin coordinación". Por la tarde, la consejera de Asuntos Sociales, Corina Porro, rechazó tajantemente que falte material para los voluntarios y afirmó que no sabe "de qué hablaba el ministro". Lo que está claro es que los voluntarios hacen falta. Según los datos de Medio Ambiente, en este momento hay 76 zonas rocosas y de marismas afectadas, tres playas "con grumos importantes", 47 "con grumos dispersos" y otras 146 con restos de fuel.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 31 de diciembre de 2002