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EL CASO AGUAS DE VALENCIA

De Miguel elude aclarar si contactó con TF1 y qué se le planteó a Bouygues

"No tengo nada más que decir". Con esta frase eludió responder ayer la portavoz del Consell cuando le preguntaron si los informes de Bouygues son auténticos, si ha mantenido contactos con el canal televisivo TF1, filial de Bouygues, para potenciar un grupo de comunicación afín a Zaplana, si el Ejecutivo valenciano adoptará acciones legales y si es cierto que ella en persona era la encargada de coordinar la operación. La consejera portavoz, Alicia de Miguel, esquivó las preguntas relacionadas con el supuesto intento del ex presidente de la Generalitat y actual ministro de Trabajo, Eduardo Zaplana, de crear un grupo de medios de comunicación afín con la participación del grupo Bouygues, socio principal de Aguas de Valencia, y remitió para cualquier explicación a la comparecencia urgente ante las Cortes que ha solicitado.

De Miguel, tras dar cuenta de los asuntos acordados en el pleno del Consell, anunció que el Gobierno valenciano "se reafirma en su desmentido categórico" del lunes "en cuanto a auspiciar la creación" de un grupo mediático y "reitera no tener conocimiento alguno del supuesto informe" mencionado en esas noticias. De Miguel no quiso responder a las cuestiones planteadas por los periodistas. "No tengo nada más que decir" fue su comentario al ser preguntada sobre si cree que son falsos los informes internos del grupo Bouygues que mencionan la supuesta pretensión de Zaplana de que la empresa francesa invirtiera en medios de comunicación en la Comunidad Valenciana. La tajante réplica de De Miguel también sirvió para despachar la pregunta sobre si ella había mantenido contactos con el canal de televisión TF1, filial de Bouygues, a cuyos ejecutivos se remitió por vía de Saur Internacional una lista de medios susceptibles de formar ese grupo mediático, y si el Consell piensa emprender acciones legales en relación con este caso.

La consejera tampoco quiso explicar por qué se la cita como responsable de seguir el "dossier" del asunto en un documento de Saur International, filial de aguas del grupo Bouygues. "Me remito a la comparecencia" pedida en las Cortes, reiteró de Miguel, comparecencia que podría fijarse para el próximo lunes y en la que "se podrá comprobar el cinismo de algunos planteamientos", según dijo. La consejera aprovechó para señalar de nuevo a la oposición socialista al añadir que hay ejemplos de ese cinismo "con los gobiernos anteriores, pero no en actuaciones de este Ejecutivo". De Miguel subrayó que la publicación de los informes se produce tras los despidos en Aguas de Valencia por supuestas irregularidades en la gestión y que se intenta "lanzar el fango de la sospecha" sobre el Gobierno valenciano y confundir a la opinión pública ante "las verdaderas y gravísimas razones" de los ceses del consejero delegado, Aurelio Hernández, y el director general, Francisco Pontes.

Por su parte, el ministro de Trabajo y ex presidente de la Generalitat, Eduardo Zaplana, en declaraciones a la Cadena SER, negó de nuevo "todo tipo de conocimiento" sobre el informe del grupo Bouygues, y aseguró que "nunca" ha tenido "constancia" de la existencia del mismo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 18 de diciembre de 2002