Roger Salas reconstruye la noche habanera de los años setenta

Florinda y los boleros de cristal esconde dos aventuras. Una es la que narra: la de la noche habanera y su protagonista, una sufrida y vividora cantante de boleros que recorre los tugurios de la ciudad rodeada de amigos y admiradores, una panorámica apasionada de una época (los años setenta) y de una generación (la del autor) perdida. La otra aventura es la peripecia que ha rodeado la publicación de Florinda y los boleros de cristal, editada ahora por La Tempestad casi 30 después de que fuera escrita.

Roger Salas (Holguín, 1948) escribió la novela a principios de los años setenta. "Acabé la novela en el 74, una época muy dura en Cuba. No era aconsejable entonces tener obra literaria inédita en casa. La dividí en trozos y la dejé en casas de amigos hasta que, a principios de los años ochenta, varios amigos que viajaron a Cuba me fueron trayendo a Madrid los trozos desperdigados". Salas (crítico de danza y moda del diario El PAÍS) reescribió la novela y decidió que sería la primera de una trilogía. "El segundo libro ya lo tengo escrito, se titula Los destinos de Olvido-Topacio, y narra el submundo de la inmigración cubana en el Madrid de los años ochenta. La tercera y última parte de la trilogía se titula La conjura de los precios y en él Chicherecú, mi alter ego en las tres novelas, entra en la jungla del mundo de la literatura en España".

Con prólogo de Guillermo Cabrera Infante, Florinda... (presentada en Madrid en un acto al que asistieron gente del mundo espectáculo y la moda) rescata el argot de los años setenta en La Habana. "La novela de Salas", escribe Cabrera, "sorprende por su dominio del idioma de los barrios bajos y la enorme cantidad de personajes, delineados todos como en una galería de retratos". Los personajes del libro, bohemios trasnochados, admiran a una mujer ("que existe y que se llamaba Florinda hasta que se cambió el nombre", explica el autor) que Cabrera Infante define así: "Florinda va por la vida de mansa paloma y en todas partes se encuentra con los tropiezos más implacables (incluso es violada por un equipo de natación completo). Pero ella tiene una ilusión que da sentido a su vida y nunca se encuentra desilusionada".

"Yo escribí esta novela", cuenta Roger Salas, "a raíz de la lectura de Tres tristes tigres. La única manera de no convertirme en un pálido imitador de aquella novela era buscar mi propia noche habanera y contarla. Yo quería escribir sobre la juventud de mi generación, una gente cuyo anhelo principal era instalarse en La Habana y disfrutar de la vida artística que todavía allí resistía, y que era muy rica y variada. La vida clandestina de una generación que se niega a que la silencien, que no quiere que se olvide una etapa que fue irrepetible". "Florinda", añade Salas, "es un símbolo de libertad y transgresión".

Roger Salas.
Roger Salas.ULY MARTÍN

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 16 de diciembre de 2002.

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