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COLUMNA

Marea lingüística

El STE-PV denunció al conseller Tarancón de mantener vivo el conflicto lingüístico. Según el sindicato de la enseñanza, el conseller, en un artículo, "instrumentaliza una vez más la autoridad de la AVL contra una editorial y el profesorado". Por otra parte, la AVL acaba de hacer público un documento sobre "orientaciones y sugerencias" para la elaboración de materiales curriculares. Según la presidenta de la Acadèmia, "se trata de un documento técnico abierto a la comunidad educativa". Y añade: "No nos gustaría que fuese instrumentalizado". Pues, de momento, no es que se haya instrumentalizado, es que por parte de Tarancón y por parte del PP en las Cortes se ha demostrado que se ciscan en lo que diga la AVL. El conseller ya sabemos lo que escribe. El grupo parlamentario del PP, encabezado por el conocido "filólogo", Rafael Maluenda, ha presentado una serie de enmiendas a los presupuestos, no modificando alguno de sus contenidos económicos sino el léxico, proponiendo sustituir unas palabras por otras no consideradas correctas por la Acadèmia. Y eso que la AVL es el gran logro del ex presidente Zaplana. Pues ni sus correligionarios lo respetan ni tienen en cuenta.

Por su lado, la Mesa del Valencià, que agrupa a los sindicatos, padres de alumnos, Federació Escola Valenciana y el Institut Interuniversitai de Filologia Valenciana, ha declarado que la propuesta de la AVL establece tantas dobleces "que únicamente puede contribuir a introducir vacilaciones y dudas, inseguridad al final, entre el profesorado y el alumnado". Y piden a la AVL "que abra un diálogo e inicie una colaboración con el mundo editorial y de la enseñanza". Todo eso está muy bien, pero... ¿es la AVL verdaderamente autónoma e independiente del poder político? ¿Puede tomar sus decisiones sin tener en cuenta las órdenes que reciba su presidenta de quienes mandan? Mi respuesta es que no. Y por eso estamos asistiendo a esta "marea lingüística". La AVL está hipotecada por el poder político. Y así estamos: entre Pinto y Valdemoro.

Però de forment, ni un grà.

fburguera@inves.es

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 13 de diciembre de 2002