Reportaje:

Doble mirada artística al litoral

Una exposición y un libro del Museo Naval resumen la historia del litoral vasco entre 1850 y 1960

¿Hasta cuándo llevaron las mujeres el peso de las descargas de pescado y carbón en los puertos vascos? ¿Qué aspecto tenía la playa de Biarritz tras la ocupación nazi? ¿Qué mejoras laborales reclamaban a principios de siglo los estibadores de Bayona? La respuesta a todas estas preguntas, y a muchas otras relacionadas con el litoral de Euskadi y del País Vasco francés, pueden encontrarse en Itsas Marruma, una propuesta doble -libro y exposición fotográfica - del Museo Naval, que resume la historia local del mar entre 1850 y 1960.

Los responsables del museo donostiarra (Muelle, 24) han escogido una "expresión poética" para resumir el contenido de esta doble mirada artística: El rugido del mar. Bajo ese título se pueden englobar también aspectos que van mucho más allá de lo económico, según explicó ayer el codirector del centro y autor del texto, José María Unsain. Tanto la muestra como la publicación recuperan también el imaginario marítimo, del ocio en las playas y las regatas de traineras a las procesiones, el juego de los niños en el puerto o aspectos más dramáticos, como los naufragios.

En total, se exponen 68 fotografías seleccionadas a lo largo de año y medio por Unsain y el fotógrafo Juantxo Egaña entre miles de instantáneas. "Hemos estado hurgando en archivos tanto públicos como privados del País Vasco y del resto de España y nos hemos encontrado con imágenes inéditas muy importantes y con otras casi desconocidas", asegura Unsain.

Algunas se han elegido por su valor artístico, pero otras muchas por su importancia histórica y sociológica. Todavía en 1950, recuerda el libro, las mujeres desempeñaban tareas de descarga en el puerto de Pasaia. Y unos años antes, en 1911 los estibadores del puerto de Bayona se declaraban en huelga por una jornada laboral de 10 horas y el descanso dominical y los días festivos. "La exposición refleja las duras condiciones de vida de los pescadores", dijo el director del Museo Naval. "Estas fotografías son documentos vivos, que llegan y dicen más que un texto sesudo sobre el mismo tema", agregó.

En el Museo Naval pueden verse imágenes de los oficiales y tripulantes del bou armado Gipuzkoa tras el combate de Matxitxako, instantáneas de los nazis haciendo prácticas de tiro en la playa de Biarritz, escenas de bañistas en La Concha e incluso probables montajes fotográficos de principios de siglo de la entrada de una ballena en el río Urumea en San Sebastián.

La muestra, adaptada a la pequeña sala del museo, se completa con el libro del mismo nombre, que incluye 219 fotografías. "Nos ha permitido desarrollar con mayor extensión temas o subtemas que en la exposición sólo están apuntadas", afirmó Unsain. Por ejemplo, el mundo de los ancianos, la religiosidad o el trabajo infantil. Pero hay algo más que queda de relieve en esta doble propuesta. "Frente a la pintura que tiende a la idealización del mundo marítimo, la fotografía refleja mejor la realidad", en palabras del director del Museo Naval. "Son documentos que permiten conocer mejor el mundo marítimo". También la historia de la fotografía en el País Vasco, según Juantxo Egaña.

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 11 de diciembre de 2002.

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