Reportaje:Salud

La apnea del sueño, un serio riesgo de muerte

La enfermedad afecta a cerca de dos millones de españoles y aumenta por 6 el peligro de accidente

Alrededor de dos millones de españoles sufren un síndrome de apnea hipopnea de sueño (SAHS) y los afectados por esta enfermedad tienen un riesgo hasta seis veces mayor de padecer un accidente de tráfico que una persona sana, según se demuestra en varios trabajos realizados por científicos españoles, el grupo europeo que encabeza este tipo de investigaciones. La edad, el sexo y la obesidad son los factores de riesgo más frecuentes, mientras que la aplicación de presión positiva continua sobre la vía área, una mascarilla nasal por la que se introduce aire a presión (CPAP en inglés), la terapia más eficaz.

"Cada vez que inspiramos, el diafragma se contrae y desciende dentro del tórax. Al hacer este movimiento se genera una presión negativa que permite que el aire entre en nuestros pulmones y podamos respirar. En algunas personas dicha presión tiende a colapsar las vías aéreas en un momento determinado durante el sueño. A veces, esto ocurre por alteraciones anatómicas, depósito de grasa en los obesos o malformaciones, o por causas funcionales que impiden que este mecanismo funcione correctamente", explica Joaquín Durán, neumólogo de la Unidad del Sueño del hospital Txagorritxu de Vitoria.

El 6% de la población sufre apneas nocturnas, el 18%, somnolencia diurna, y el 35% ronca
Los síntomas son los ronquidos con asfixias de noche y cansancio y somnolencia de día

El SAHS es un trastorno que produce pausas respiratorias nocturnas que fragmentan el sueño. Los científicos agrupan la apnea de sueño (obstrucción completa o prácticamente total de las vías aéreas superiores) y la hipopnea (obstrucción parcial) en el término médico SAHS cuando cualquiera de las dos dolencias se manifiesta con síntomas de somnolencia, falta de concentración o trastornos cardiorrespiratorios o neuropsiquiátricos. La gravedad de la SAHS se mide por el índice de apneas-hipopneas (IAH), número de apneas más hipopneas dividido por las horas de sueño. Los expertos diagnostican un SAHS cuando el IAH oscila entre 5 y 10 y, además, se manifiestan uno o varios síntomas.

"Una cosa es tener apnea del sueño, trastorno en el que se interrumpe el flujo aéreo durante un periodo breve de tiempo, y otra muy distinta es padecer síndrome de apnea del sueño, que significa que estas apneas van acompañadas de un conjunto de síntomas y signos que producen daño en el paciente. Mientras que las apneas afectan a la cuarta parte de la población en edad adulta, el síndrome de apnea perjudica a un porcentaje entre el 3% y el 5% de la población general. Se estima, por tanto, que entre 1,5 y 2 millones de españoles padecen esta enfermedad", sostiene Durán, uno de los coordinadores del primer macroestudio de prevalencia realizado en la población española.

El trabajo, publicado en el American Journal of Respiratory and Critical Care Medicine en 2001, se desarrolló en dos fases y en él participaron 2.148 pacientes de entre 30 y 70 años. En la primera se realizó un amplio historial médico, poligrafía (prueba que mide las alteraciones respiratorias) y toma de presión arterial. Los resultados en esta fase revelaron que el 21% (442 enfermos) tenía riesgo de sufrir SAHS. En la segunda se efectuó una polisomnografía (prueba que permite evaluar la cantidad y calidad del sueño además de otros factores respiratorios y cardiovasculares) al grupo de riesgo, así como, a un subgrupo de 305 personas no diagnosticadas.

Los datos de la investigación revelan que hasta el 6% de la población general padece pausas respiratorias nocturnas, el 35% ronca habitualmente (46% de los hombres y 25% de las mujeres) y que el 18% padece síntomas de somnolencia diurna. También corrobora que el SAHS es más frecuente en los hombres que en las mujeres, que los síntomas de SAHS aumentan y se agravan en ambos sexos a medida que se envejece y que existe una asociación entre los pacientes hipertensos, el alcohol, el tabaco y el SAHS.

Otro trabajo pionero español relaciona el SAHS y los accidentes de tráfico. Es el primero del mundo que se realizó con un diseño epidemiológico de casos (pacientes enfermos) y controles (personas sanas con características similares) con el objetivo de conocer cómo afecta la somnolencia y la falta de concentración en los accidentes. Sus resultados demuestran que una persona que padece el trastorno tiene casi siete veces más riesgo de accidente que otra que no lo sufre. El estudio analizó a 102 conductores accidentados tratados en los servicios de urgencias de los hospitales General Yagüe de Burgos y Valdecilla de Santander, y a 152 pacientes seleccionados de los centros de salud de ambas ciudades. "Los pacientes con índice de apnea hipopnea mayor o igual a 10 tenían un riesgo relativo 6,3 veces superior de tener un accidente de tráfico que las personas sanas.

Esta relación se mantuvo cuando a los pacientes afectados se les asoció el consumo de alcohol, el índice de masa corporal o los hábitos de sueño", afirma Joaquín Terán, neumólogo del hospital burgalés y coordinador de la investigación, que fue publicada en el New England Journal of Medicine, y en la que también colaboró la Dirección General de Tráfico.

Otros trabajos posteriores como los realizados por los grupos científicos de los hospitales Son Dureta de Palma de Mallorca y San Pedro de Alcántara de Cáceres han corroborado la asociación de la apnea de sueño con los accidentes de tráfico en proporciones similares. "El reto al que se enfrenta la comunidad científica ahora es el de encontrar instrumentos fáciles y asequibles, como los simuladores de conducción, para medir la somnolencia diurna. Desarrollarlos, lograr que reproduzcan situaciones de conducción y que seamos capaces de validarlos sería un gran avance", asegura Terán.

Según los expertos, el mayor problema del SAHS en España es que apenas se ha diagnosticado al 5%-10% de los pacientes que lo sufren. Los síntomas de sospecha son los ronquidos entrecortados con asfixias nocturnas, somnolencia y cansancio durante el día. La enfermedad puede ocasionar desde un deterioro en la calidad de vida del paciente hasta la muerte.

"El empleo de la presión positiva continua sobre la vía aérea constituye el tratamiento de elección del SAHS y la evidencia científica al respecto es incuestionable. Por otra parte, si el paciente acepta el tratamiento, lo mantendrá durante toda la vida porque ofrece unos resultados espectaculares", agrega Carlos Villasante, neumólogo del hospital la Paz de Madrid en la presentación del libro Enfermedades Respiratorias, en el que han participado más de 70 autores de todo el territorio español.

5 millones de europeos somnolientos al volante

La Sociedad Europea de Respiratorio (ERS) ha dado la voz de alarma: cinco millones de conductores europeos, que padecen apnea del sueño corren el riesgo de quedarse dormidos al volante y causar accidentes muy graves. En su revista European Respiratory Journal (ERJ) de diciembre, los expertos urgen a la Unión Europea para que la apnea del sueño se incluya en las leyes sobre concesión del carnet de conducir, y que se armonicen las diversas legislaciones.El síndrome da lugar a una serie de problemas para el individuo y la sociedad. En cuanto a la salud individual, parece cada vez más probable que la apnea del sueño duplique el riesgo de padecer hipertensión arterial y aumente considerablemente la mortandad cardiovascular. Sin embargo, su papel intrínseco es difícil de aislar ya que los pacientes afectados presentan amenudo otros factores de riesgo, como obesidad, hiperlipidemia y tabaquismo.En la relación entre individuo y sociedad, sin embargo, puede decirse con certeza que el síndrome es la causa orgánica más común de somnolencia diurna, y que quienes la padecen tienen mayor tendencia a sufrir accidentes en casa, en el lugar de trabajo y, lo que es más alarmante, mientras conducen."La somnolencia al volante causa entre el 20% y el 25% de los accidentes de tráfico. El origen de muchos de los espectaculares accidentes en cadena que se producen regularmente en las autopistas europeas puede finalmente encontrarse en un conductor que se ha quedado dormido al volante. Estos accidentes, que normalmente se producen durante las primeras horas de la mañana o de la tarde, tienden a ser mucho más graves", afirma Walter McNicholas, presidente del grupo de trabajo sobre el tema de la ERS.El artículo de ERJ resalta que la detección de la somnolencia es muy fragmentaria y tiende a basarse en la declaración del conductor en lugar de en un informe médico. Y los métodos utilizados para vigilar el cumplimiento del tratamiento varían ampliamente de un país a otro (algunos exigen acudir a un centro especializado en sueño, otros un certificado médico que confirme el tratamiento) y algunos países no hacen seguimiento alguno.

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 10 de diciembre de 2002.