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Consecuencias políticas | CATÁSTROFE ECOLÓGICA EN GALICIA

El 'Prestige' desata una disputa interna entre los dos sectores del PP en el Gobierno de Fraga

La dirección popular se reunirá con los afectados para defender la actuación del Ejecutivo

Hasta Manuel Fraga lo ha admitido. La crisis del Prestige ha desatado una disputa interna entre los dos sectores del PP en el Gobierno gallego. Fraga lo ha denominado "diversidad de opiniones", pero esa muestra de pluralismo se ha traducido en un enfrentamiento entre el consejero Xosé Cuiña, principal candidato a la sucesión en Galicia, y los consejeros que apoyaron la actuación del vicepresidente Mariano Rajoy. Esa "diversidad" llevó a que la Xunta anunciase que recuperaba la limpieza de playas en respuesta a la inacción del Gobierno. No ha sido así, pero una semana después Rajoy ha trasladado a Galicia a dos personas de su máxima confianza para dirigir la crisis y la política informativa conjunta con la Xunta.

La disputa tuvo su punto álgido durante el Consejo extraordinario que Fraga convocó el domingo 1 de diciembre, justo después de la multitudinaria manifestación en Santiago para criticar la respuesta del Gobierno a la catástrofe del Prestige. Allí, según fuentes populares, los consejeros de Política Territorial, Xosé Cuiña; de Cultura, Jesús Pérez Varela, y de Agricultura, Juan Miguel Diz Guedes, criticaron abiertamente la reacción del Gobierno central, la falta de medios, que se estuviera minimizando el alcance de la catástrofe y el escaso papel de la Xunta. Enfrente se situaron los consejeros de Economía, José Antonio Orza, de Medio Ambiente, Carlos del Álamo, y de Pesca, Enrique López Veiga. En los 13 años de Gobierno de Manuel Fraga, nunca había trascendido un debate de estas características entre sus consejeros que el presidente de honor del PP admitió ayer en una entrevista en La Voz de Galicia.

Cuiña, abanderado de los primeros, acompañó a Fraga en su breve cacería en Aranjuez -"Estuve de cacería cuatro horas y me volví sin comer", aseguró ayer Fraga- y ha estado fuera de la escena pública desde la avería del Prestige. Mientras, López Veiga ha sido el único político del PP que dijo desde el principio que "hay que prepararse para lo peor" y asumió la llegada de "una marea negra del copón de la baraja". Pese a ello, según las mismas fuentes, fue Cuiña quien criticó la inacción y la falta de respuesta adecuada del Gobierno central y el fallo de la Xunta por haber dejado todo en manos de Madrid.

Ese primer asalto tuvo su continuación el martes. El Gobierno central, con Rajoy a la cabeza, había defendido como cierta su esperanza de que la marea negra no llegase a las Rías Bajas. Esa misma mañana, en Madrid y tras presentar un libro sobre conventos, el propio Manuel Fraga insistía en que la mancha no llegaría a las Rías Bajas y que, de hacerlo, habría medios para frenarla.

La marea llegó por la tarde y los únicos medios que tuvieron los pescadores fueron sus propios barcos para recoger a mano el fuel que la fallida previsión del Ejecutivo dejó entrar en las Rías.

Después de eso llegaron imágenes por televisión en las que los pescadores zarandeaban al alcalde de Ribeira y presidente de la Diputación de Coruña, el popular José Luis Torres Colomer. Y Fraga decidió crear un grupo de trabajo para mandar contenedores, botas de agua y demás utensilios para tareas de limpieza del chapapote. Ese grupo queda bajo la coordinación de Cuiña.

Ahí arrancó un cambio de actitud en el Gobierno y en la Xunta: empezaron a admitir errores, se aceleró la puesta en marcha de medidas y se acabó la política de minimizar la tragedia. Como muestra, Manuel Fraga admitió ayer que la decisión de alejar el barco fue "más mala de lo que estaba previsto" aunque oficialmente sigue siendo la decisión "menos mala".

Ahora queda dar la cara para convencer a los afectados de que el Gobierno ha hecho "todo lo humanamente posible para paliar una catástrofe de la que no es responsable", prometerles que se tomarán "todas las medidas" para recuperar lo recuperable, y minimizar los daños electorales.

Esta tarea le va a tocar al PP. El próximo martes, después de la reunión de la Junta Directiva Nacional del PP, que analizará las medidas adoptadas por el Gobierno desde el accidente, el pasado 13 de noviembre, el secretario general del PP, Javier Arenas, se reunirá con el secretario general del PP gallego, Xesús Palmou y con el vicepresidente Mariano Rajoy para preparar una serie de reuniones de cargos del PP con los sectores afectados por la catástrofe. Queda por decidir quiénes irán y qué formato tendrán esas reuniones para evitar que se conviertan en un juicio sumarísimo al partido que gobierna con mayoría absoluta en Galicia desde hace 13 años.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 9 de diciembre de 2002