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Reportaje:APUNTES

Líderes universitarios

Los delegados de las juntas de centro influyen sobre la oferta académica y pueden proponer títulos propios

Se pasan el día en la facultad aunque dicen "pelarse" las clases más de lo que quisieran por asistir a las reuniones en la que abordarán asuntos que afectan a sus carreras. Los representantes de las juntas de Centro de cada facultad o escuela son el arquetipo de los alumnos activos en el debate universitario. Un puñado de estudiantes que se preocupa por lo que pasa en sus aulas. La representación estudiantil en la Junta de Centro, cuyos miembros se renuevan anualmente, es del 30%. Este colectivo tiene voz y voto para elegir el decano, o director del centro, así como para participar en la discusión sobre las necesidades económicas de la facultad e influenciar en la oferta académica, lo que incluye la puesta en marcha de títulos y diplomas propios.

Compatibilizar estudios y representación obliga a planificar la carrera en más años

Hace unos días, la Universitat de València eligió a los alumnos que presidirán las decisiones este curso. "Las asignaturas troncales las marca el ministerio y las obligatorias dependen de cada universidad, pero en las optativas hemos conseguido que los contenidos no se repitan", dice Gwendoline Moya, estudiante de Relaciones Laborales y miembro de la Junta de la Facultad de Ciencias Sociales, por la Coordinadora de Estudiantes Independientes. Entró en esta batalla hace cinco años para "aportar una visión crítica a Relaciones Laborales", porque en "el plan de estudios el profesorado puede dar la asignatura según sus intereses". Además de modificar algunos módulos, han logrado impulsar un debate estatal para que esta diplomatura se amplíe a licenciatura, tras las reuniones con sus colegas de otras universidades españolas con quienes se han asociado. "Que nadie piense que participar en la Junta de Centro es reduccionista".

Natalia Argudo de la Facultad de Economía ha sido miembro de la Junta de Centro y del Claustro, el máximo órgano representativo de la comunidad universitaria: "El Claustro es mucho más abstracto. Aunque nuestro porcentaje de participación es similar, las decisiones no nos afectan tanto porque son extensibles a toda la universidad".

Además de estas diferencias la universitaria añade que para los representantes estudiantiles las siglas de las asociaciones son prioritarias en el Claustro, mientras que en las Junta de Centro, "aunque importan, somos más una familia". Asimismo confirma que en este estamento, los universitarios preponderan conocer al candidato a la hora de elegir, más que a la asociación a la que representan los candidatos.

Todos los universitarios que integran la Junta de Centro están en el ADR (Assamblea de Representants d'Estudiants) de cada facultad. Completan este organismo los representantes de Claustro y los delegados de las asignaturas troncales.

En cada facultad el papel del ADR difiere así como el número de personas que lo integran, que nunca excede las 40, pese a que el trabajo recae en menos. Jessica Montolío es vicedecana de Estudiantes en la Facultad de Ciencias Sociales, por acuerdo del ADR. Comenzó implicándose en el Bloc d'Estudiants Agermanats (BEA) por dos razones: "Me di cuenta de que la universidad no es tan grande como parece y aprecié que dentro de los departamentos nuestras opiniones tienen cabida".

Junto a ella, todos los estudiantes niegan que su inmersión en la representación estudiantil esté relacionada con el ascenso a la política, como es el caso de Herick Campos, actual secretario general de Juventudes Socialistas, cargo que ocupó tras abandonar la presidencia en el Consejo de Alumnos de la Universidad de Alicante.

De hecho, algunos como David García, estudiante de Derecho, se metió en la junta para "revindicar los intereses desde un colectivo independiente sin adscripción política, la Asociación Cívica de Estudiantes de Derecho". Su compañera de carrera Pilar Sarrión ve compatible la militancia política y estudiantil: "Me metí en Campus Jove con la intención de participar en las decisiones de mi carrera y desde mi adolescencia estoy afiliada a Juventudes Socialistas". "Yo que entré en la facultad con el objetivo de sacarme la carrera en mis años", ríe ingenua. Aunque no hay estadísticas, la representación prolonga el tiempo de estudios de estos alumnos que, en su mayoría, elige turno de tarde para "volcarse" en la representación durante las mañanas.

Mario Badenas y Sonia Mira entraron en la junta tras contactar el año pasado con el ADR. Sylvia Lasso se incorporó a la representación para defender los intereses de una nueva licenciatura en la que estaba matriculada: Ciencias del Trabajo.

La motivación y la lucha diaria de estos estudiantes se diluye en las urnas. En la Facultad de Ciencias Sociales votaron un 14%, en Economía un 8% y en Derecho sólo un 2%. Son sólo algunos ejemplos. El peor está en Matemáticas, donde hubo que suspender las elecciones por la inexistencia de representantes del ADR. En las elecciones a la Junta de Centro cada facultad asume la campaña informativa. Los representantes consultados echan en falta que los profesores incentiven la campaña electoral cediendo espacios para que los delegados informen en las clases. Además justifican la baja participación por el cansancio que supone el haber afrontado cuatro elecciones en menos de año y medio, derivados de la aplicación de la LOU.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 9 de diciembre de 2002