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La participación del Ejército | CATÁSTROFE ECOLÓGICA EN GALICIA

El delegado en Galicia rechazó apoyo militar porque "no hacía falta"

Zarpan desde Rota dos buques con 1.200 marineros para unirse a la lucha contra el fuel

El delegado del Gobierno en Galicia, Arsenio Fernández de Mesa, responsable sobre el terreno de la célula de crisis dirigida por el vicepresidente Mariano Rajoy, rechazó varias ofertas para aumentar el apoyo de las Fuerzas Armadas en la lucha contra el vertido del Prestige, alegando que "no hacía falta", según fuentes militares. Hasta el pasado jueves, después de que los mariscadores gallegos se quejaran al propio Rey, la contribución del Ejército fue muy escasa.

El 18 de noviembre, cinco días después del accidente del Prestige, 137 marineros profesionales acudieron a limpiar las primeras manchas. Reforzados por 37 guardia marinas, siguieron trabajando hasta el 22. Pero desde esa fecha hasta el día 27 no hubo militares implicados en la limpieza de los vertidos. Tres fragatas se turnaron en la vigilancia de las erráticas evoluciones del Prestige hasta su hundimiento y, tras la cumbre hispano-francesa, en el control de las 200 millas de la zona económica exclusiva; mientras dos aviones del Ejército del Aire realizaban vuelos de reconocimiento.

Cuando los militares volvieron a las playas, cinco días depués de abandonarlas, su cifra se redujo sustancialmente: frente a los 174 anteriores, sólo acudieron 70 miembros de la Brigada Ligera Aerotransportable (Brilat) y 20 del Batallón del Cuartel General de la Región Militar Noroeste, más un retén de 30 listo para actuar. Tan escasa aportación contrasta con los efectivos de la Brilat, 1.600 en Galicia y 600 en Asturias, y con los medios disponibles en la Agrupación Logística de Valladolid, el Regimiento de Ingenieros de Salamanca o el Mando de Artillería en León y Astorga. En total, los militares dependientes de la capitanía general del Noroeste superan los 10.000.

Los enlaces militares en las células de crisis instaladas en la Delegación y la Subdelegación del Gobierno en A Coruña se limitaron a aportar los medios solicitados y a presentar ofertas, como una sección de máquinas, que fueron siempre rechazadas.

La situaciación cambió radicalmente el pasado miércoles, después de que se multiplicasen las críticas a la ausencia del Ejército. Sin mediar petición alguna, el ministro de Defensa, Federico Trillo-Figueroa, suspendió las clases en la Academina de Marín y mandó a sus 500 alumnos y profesores a limpiar la Ría de Pontevedra.

Ayer zarparon de Rota (Cádiz) los buques Galicia y Pizarro con 1.200 militares a bordo. Entre ellos, 600 infantes de Marina con 28 vehículos todoterreno, dos de asalto anfibio, cuatro embarcaciones semirígidas, 18 camiones y maquinaria diversa. También llevan cuatro helicópteros y un escalón médico avanzado. En Galicia, donde llegarán mañana, se dedicarán a la limpieza de islas y zonas inaccesibles desde tierra y al apoyo a embarcaciones civiles.

Trillo-Figueroa calificó ayer de "tremenda injusticia" ignorar el esfuerzo que "desde el primer momento" han hecho los militares y añadió que "en varias ocasiones se ha ofertado más personal y no se ha considerado necesario".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 7 de diciembre de 2002