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El batiscafo 'Nautile' no halla nuevos vertidos en su primera inmersión

Los barcos anticontaminación han aspirado 7.000 toneladas de fuel

El primer descenso hasta el Prestige del batiscafo francés Nautile, efectuado ayer, no ha revelado vestigios de fugas de fuel de los tanques del petrolero hundido, según informó el Gobierno español en una nota que no precisa detalles de la profundidad alcanzada por el submarino. El Nautile fue transportado el domingo a Vigo por su barco-nodriza, el Atalante, y comenzó ayer la misión contratada por el Gobierno español.

El propietario del batiscafo es el Instituto Francés de Investigación para la Explotación del Mar (Ifremer), un organismo público dependiente de varios ministerios. El instituto no informó ayer del resultado de ninguna inmersión, aunque una nota difundida a las 10 de la mañana daba cuenta de que estaba prevista para el final de la mañana. La nota indicaba que el barco-nodriza había realizado un reconocimiento de la profundidad en el lugar del naufragio mediante una sonda de múltiples haces y comenzaba la colocación de balizas.

Con el alquiler de este ingenio durante una semana, que cuesta 700.000 euros a los contribuyentes españoles, se pretende averiguar en qué estado se encuentra el casco del buque naufragado y qué está ocurriendo con las decenas de miles de toneladas de fuel que todavía abriga en su interior.

El Nautile es un submarino de 19,5 toneladas y de ocho metros de longitud por 2,70 de ancho y 3,81 de alto capaz de albergar tres personas a bordo, dos pilotos y un observador. La nave está equipada con avanzados sistemas de observación y grabación de imágenes en video y dispone de brazos mecánicos capaces de recoger muestras y efectuar medidas.

En la superficie del mar, al oeste de la costa gallega, los barcos enviados por diferentes países de la UE continúan trabajando en la aspiración del hidrocarburo. Unas 7.000 toneladas de fuel han sido ya extraídas del mar y 2.500 de las playas gallegas, según cálculos del Gobierno español.

En cuanto al riesgo de desplazamiento del fuel a través del Cantábrico, un barco patrullero francés colocó el domingo boyas de observación para poder seguir mejor el deslizamiento de las decenas de pequeñas manchas existentes, que ese día se encontraban a unos 120 kilómetros al norte de Gijón y a 350 kilómetros del litoral galo más próximo. De momento, no hay signos de que se haya formado la "corriente portuguesa", un fenómeno que suele producirse casi todos los años por esta época y que termina en las costas de Aquitania.

El Nautile formó parte de la expedición franco-estadounidense que localizó en 1985 los restos del Titanic. Está construido con una aleación de titanio y tiene una autonomía de cinco horas de trabajo en inmersión profunda. Dispone de dos videocámaras y de dos cámaras fotográficas, con equipos de iluminación para trabajar en la oscuridad de las profundidades marinas.

Para el manejo del batiscafo son necesarias al menos ocho personas, incluidos los tripulantes. Desde que se estrenó en 1984, el Nautile ha realizado 1.500 inmersiones. Entre sus objetivos, el Ifremer señala la búsqueda, localización e investigación de restos de naufragios.

En el caso del Titanic se ocupó de la búsqueda del buque con sistemas de rastreo lateral, mientras que los estadounidenses aportaron los sistemas de vídeo y fotografía para efectuar el reconocimiento. Un miembro del equipo francés, Jean-Louis Michel, fue quien primero vio en el monitor de la cámara submarina imágenes de grandes piezas metálicas del barco hundido.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 3 de diciembre de 2002