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CATÁSTROFE ECOLÓGICA EN GALICIA | El fuel se acerca a la costa

La Xunta asume que la marea negra llegará el domingo a Galicia

El vertido de fuel se encontraba ayer a 72 kilómetros de Finisterre

La gran mancha de fuel procedente del petrolero Prestige se encontraba en la tarde de ayer a menos de 40 millas (unos 72 kilómetros) de Finisterre, según informaron fuentes del Gobierno gallego. La Xunta ha abandonado, por tanto, toda esperanza de que el vertido pase de largo por Galicia y teme que llegue a las costas de la comunidad autónoma la madrugada del domingo. Por la mañana, el vicepresidente primero del Gobierno, Mariano Rajoy, señalaba en el Congreso que si se mantenía el viento del suroeste, la mancha no tocaría el litoral gallego.

"En este momento sigue habiendo un buen viento; es decir, es un viento del suroeste, y si no cambia en los próximos días, la mancha no llegaría a la costa. Y si cambiara", aventuró por la mañana Mariano Rajoy en Madrid, "podríamos estar hablando de un escenario distinto, pero creo que adelantar acontecimientos tiene poco sentido".

El pronóstico del vicepresidente gallego lo echaban por tierra horas más tarde fuentes de la Xunta. Sin mayores rodeos, estas fuentes admitieron que la mancha se encontraba ya a sólo 40 millas de Finisterre, debido a los fuertes vientos de oeste, que habían acelerado la marcha del temido vertido, y temían que entre la noche del sábado y la madrugada del domingo inundara la costa gallega. Como avanzadilla, ya muy cerca de la costa se han detectado dos manchas de menor tamaño. En esta situación, la segunda marea negra se cierne sobre la Costa da Morte, cuyas poblaciones serán visitadas el lunes por el rey Juan Carlos.

La única esperanza radica ya en los siete barcos anticontaminación que se encuentran en la costa, pero que por el momento no han podido salir debido al temporal reinante en la zona. Sólo si amaina el viento los próximos días podrían tratar de reducir algo la mancha. Hasta ahora, los dos primeros barcos anticontaminación que llegaron a Galicia esta semana han logrado reducir la mancha de 11.000 a 9.000 toneladas.

Rajoy eludió responder a la ministra francesa de Ecología, Roselyne Bachelot, quien el miércoles aseguró que de los restos del Prestige sigue saliendo fuel. Se limitó a señalar que los técnicos que asesoran al Gobierno aseguran que el vertido es combustible del propio petrolero y de aceite, y no fuel de sus tanques. Un argumento que también utilizó el ministro de Medio Ambiente, Jaume Matas.

En cuanto al componente de la mancha, sobre el que algún grupo ecologista ha dado la voz de alarma por su peligrosidad, el presidente de la Xunta, Manuel Fraga, reconoció que la variante del fuel vertido por el petrolero "tiene algunas complicaciones", pero no quiso precisar las consecuencias de esa "complicación" a la espera del "dictamen definitivo" de los científicos.

Ni el Ministerio de Sanidad ni Presidencia del Gobierno, desde donde se coordinan todas las actuaciones relacionadas con el vertido, se dio ayer información sobre la toxicidad del fuel.

Mientras, la Consejería de Medio Ambiente del Principado de Asturias optaba por ampliar el dispositivo de vigilancia costera a todo el perímetro marítimo de esta comunidad por temor a que el cambio de tendencia del viento acerque nuevas manchas de fuel procedentes de Galicia, informa Javier Cuartas. La vigilancia del litoral y las aguas costeras asturianas se había concentrado hasta ahora en el tramo occidental de la región, entre el Cabo Peñas y la ría del Eo, en el límite con Lugo. Ayer se amplió a la totalidad de los más de 300 kilómetros de la fachada marítima asturiana. La vigilancia la llevan a cabo 10 grupos de guardas rurales que recorrerán el litoral dos veces cada día. También ampliará el área de observación aérea el helicóptero de la comunidad autónoma.

El helicóptero de la Sociedad Estatal de Salvamento Marítimo que tiene su sede habitual en Gijón y que en los últimos días se había desplazado a Galicia regresó anteayer a Asturias.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 29 de noviembre de 2002