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La ecuatoriana Melva podría abandonar la cárcel en un mes

La inmigrante ecuatoriana Felícitas Melva Cañar Camacho, de 24 años, inculpada por el jurado, la noche del martes, por un delito de imprudencia grave con resultado de muerte, y absuelta, por tanto, de asesinato, podría permanecer en prisión todavía un año más, según las peores cuentas que hacen sus abogados, pero también podría salir de ella 'en un mes', explicaron.

La Audiencia de Madrid ha dejado visto para sentencia este segundo juicio -el Tribunal Superior de Justicia de Madrid anuló el primero por indefensión de la acusada-, en el que la mujer se enfrentaba de nuevo a una pena de 17 años de cárcel, acusada de matar a su hija, recién nacida, en el madrileño parque del Retiro, el 11 de noviembre de 2000. El veredicto del jurado, al que el juez debe aplicarle ahora la sentencia, no considera a Melva culpable de asesinato, sino de una imprudencia grave con resultado de muerte cuando, tras dar a luz, metió a su hija en bolsas de plástico. Este fallo conlleva una reducción de la condena de 17 a cuatro años de prisión. Pero Melva ya lleva dos años recluida, periodo que cuenta a la hora de liquidar sus cuentas con la justicia.

Recurso del fiscal

Según los letrados de la defensa, la forma más rápida de que Melva abandone la cárcel sería si el fiscal, tal como anunció, recurriera la sentencia, que tendrá que dictar el juez, y que no podrá suponer 'más de cuatro años de cárcel'. Si se produjera este recurso, Melva saldría de la cárcel al llevar ya dos años en prisión provisional y no poder permanecer por más tiempo entre rejas con esa calificación. Saldría en libertad condicional hasta que la sentencia fuera firme. Hay otras opciones, también estudiadas por los letrados, que varían dependiendo de la condena que le imponga el juez. Como Melva ya ha cumplido dos años de cárcel, si la condena fuera por uno o dos años, quedaría en libertad. Si la condena fuera de tres años, al llevar recluida dos de ellos, podría aplicársele ya el tercer grado penitenciario, y también quedar en libertad al haber cumplido las tres cuartas partes de la condena. Según estas cuentas, Melva sólo seguiría un año más en prisión si el juez le impusiera una condena de cuatro años de cárcel.

Durante la lectura del veredicto, la noche del pasado martes, Melva no atinó a entender las farragosas respuestas y explicaciones del veredicto, leídas por el protavoz del tribunal del jurado. Sólo entendió la palabra 'culpable' y hundió la cabeza entre sus brazos cruzados encima de la mesa y rompió allorar, convencida de que este nuevo juicio había obtenido el mismo resultado que el anterior. Tras la vista, sus abogados tuvieron que explicarle la nueva situación en los propios calabozos de la Audiencia de Madrid.

Ayer volvía a sonreír junto a sus compañeras reclusas de la prisión. También ayer, Raúl Jiménez Zabala, portavoz de la asociación hispanoecuatoriana Rumiñahui, reconoció que Melva 'cometió una imprudencia; pero este caso', añadió, 'no debe implicar la criminalización de los inmigrantes en España'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 14 de noviembre de 2002