José Hierro recibe con escepticismo y humildad dos libros sobre su obra

Ediciones Anaya presentó ayer en la Casa de América dos libros que tienen al poeta José Hierro (Madrid, 1922) como protagonista: Guardados en la sombra, una antología de textos inéditos escritos en los años cincuenta y sesenta, y Entre libélulas y ríos de estrellas: José Hierro y el lenguaje de lo imposible, un estudio sobre su poesía realizado, como la antología, por la profesora de la Universidad de Puerto Rico Luce López-Baralt.

Hierro asistió al acto con su inseparable bombona de oxígeno y su sonda, lo que le da un aire extraterrestre, pero no le impide desplegar una vitalidad alucinante, siempre dentro de un enorme escepticismo sobre el valor de su propia obra.

Sobre Guardados en la sombra, que reúne poemas, cuentos y artículos (alguno de 1942, cuando Hierro estaba en la cárcel), su autor declaró que no ha vuelto a leer esos textos y que no lo hará: 'No siento la menor curiosidad. Leerme me da nervios. Y pudor'.

El poeta y crítico Luis Antonio de Villena cree que a través de esos textos se asiste a la vida de un poeta que está desarrollándose en aspectos muy plurales, 'que está haciendo muchas cosas'.

Entre libélulas y ríos de estrellas: José Hierro y el lenguaje de lo imposible es un estudio sobre algunos poemas y sobre el lenguaje de Hierro, que se completa con unas cartas inéditas entre el poeta y Juan Ramón Jiménez. De Villena elogió también esta obra, y aseguró que pone de manifiesto que Hierro, además de un poeta social, es un gran poeta metafísico. 'Con estos libros queda totalmente abolida la etiqueta de poeta social. Hierro aparece como un poeta con gran cantidad de registros'.

López-Baralt destacó la importancia de la primera obra para la historia de la literatura. 'Estamos ante un poeta imposible de encasillar, por su grandeza y su capacidad de comunicar cosas para las cuales no está hecho el lenguaje'.

Hierro agradeció a su manera llana los volúmenes, pero concluyó: 'Mi clasificación da igual. Lo importante es la palabra que dice más de lo que dice. Pero el poeta sabe lo que quiso hacer, no lo que hizo. Y ahora me voy a por mi ración de oxígeno'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0030, 30 de octubre de 2002.

Lo más visto en...

Top 50