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ELECCIONES EN BRASIL

Un presidente formado en la dureza de la vida

La biografía de Lula es un vivo retrato de las fortunas y miserias del país que ahora le tocará dirigir

Un médico cansado y mal remunerado de un hospital público brasileño decidió amputar el dedo meñique de la mano izquierda. El paciente había llegado de madrugada desde la fábrica donde una máquina le había aplastado la mano. Aquella noche, Lula perdió el dedo, como tantos obreros metalúrgicos de Brasil. Todo un símbolo de un país amputado por las enormes carencias sociales que sufre.

La vida de Luiz Inácio Lula da Silva es, desde el día de su nacimiento, un vivo retrato de las fortunas y miserias de Brasil. Denise Paraná, autora de la única biografía autorizada de Lula, O filho do Brasil (El hijo de Brasil), describe la historia de un hombre que 'transformó su trayectoria geográfica, la migración desde el noreste mísero al sureste rico, en otra trayectoria, la de un anónimo excluido social que se convirtió en uno de los dirigentes de masas más importantes del país, escribiendo su nombre para siempre en la historia nacional'.

'Mi padre era un pozo de ignorancia', dijo Lula, que lo conoció cuando tenía cinco años

Comprender la historia de Lula y de la familia Silva es comprender la historia reciente de Brasil en el más amplio sentido. Los Silva simbolizan mucho de lo que podría llamarse carácter nacional, y el apellido es tan común en Brasil como los García en España. Nacido el 27 de octubre de 1945 en Garanhuns, una localidad castigada por la sequía y perdida en el sertao de Pernambuco, Lula fue el séptimo hijo del matrimonio de Aristides Inácio da Silva y Eurídice Ferreira de Mello, más conocida como Dona Lindu. El padre había emigrado hacia el Estado de São Paulo en busca de empleo, de tal manera que conoció a su hijo cuando tenía cinco años.

'Mi padre era un pozo de ignorancia', explica Lula con resentimiento al recordar las dos cosas que más le marcaron de su progenitor. 'La primera es que no comía el pan que nosotros comíamos. Se levantaba primero que nadie, tomaba café y comía su pedazo de pan. Cogía el sobrante y lo guardaba en un armario y nadie lo podía tocar'.

El segundo impacto sobre su padre que Lula menciona en la biografía se refiere a un día del año 1952. 'Mi hermana tenía tres años y yo veía cómo le pedía a mi padre un trocito del pan que estaba comiendo. Mi padre daba pedacitos a los perritos con los que jugaba, pero no a mi hermana. Creo que le importaban más los cachorros que sus propios hijos'.

Dos años después de que el padre emigrara a São Paulo, Dona Lindu siguió los pasos del marido, pero con sus ocho hijos. Lula había cumplido siete años cuando emprendió un viaje de 15 días en un pau-de-arara (camión vetusto cuyos ocupantes viajan como en una lata de sardinas). Salía de un mundo donde el progreso era desconocido y llegaba al mayor centro urbano de Brasil, que daba pasos de gigante en su industrialización.

Fue un choque brutal para aquel muchacho, que tuvo su primer trabajo en las calles de Santos como vendedor ambulante, y donde aprendió a leer y escribir. A los 11 años, ya en São Paulo, trabajó sucesivamente de ayudante en una tintorería, telefonista y limpiabotas. Cuatro años más tarde fue admitido en el Servicio Nacional de Industria (Sunai), donde hizo un curso de tornero mecánico. La madre, a quien Lula recuerda con veneración, acabó separándose de Aristides, que murió a los 78 años en la indigencia.

Lula se casó a los 22 años con el amor de su vida, Maria de Lurdes, que trabajaba en una fábrica textil. Llevaban dos años casados, cuando quedó embarazada. Su gran sueño era tener familia.

A punto de dar a luz se sintió muy mal, fue ingresada y, de nuevo por culpa de los médicos, nadie detectó que tenía hepatitis. Fallecieron la madre y el bebé. Fue un golpe muy duro para Lula, que pasó tres años y medio deprimido. Conoció a una enfermera con quien tuvo una hija, Lurian, hasta que encontró a Marisa Letícia da Silva, que era como una historia paralela, viuda como Lula y madre de un niño. Con ella ha tenido tres hijos más.

Cuando ingresó en el Sindicato de Metalúrgicos de São Bernardo do Campo, a finales de los años sesenta, era un trabajador totalmente despolitizado, recuerda Denise Paraná. 'El movimiento sindical acabó jugando un papel muy importante en la apertura política. En el tramo final de la dictadura, hacían falta interlocutores en la sociedad para fortalecer el proceso y faltaba una voz de los trabajadores no identificada con el partido comunista.

Lula aparece como alguien completamente despolitizado, sin ninguna ideología de izquierda y con una gran legitimidad entre los trabajadores. Fue, por ello, el interlocutor escogido.

El cambio de su visión del mundo y posterior politización se produjeron cuando su hermano mayor, Frei Chico, ligado al Partido Comunista Brasileño (PCB), fue detenido y torturado por los militares, lo que indignó profundamente a Lula. 'En aquella época había una lucha interna feroz en los sindicatos. Lula consiguió algo inédito: el apoyo de los grupos más radicales y moderados dentro. En 1978 fue elegido presidente del Sindicato de Metalúrgicos con el 98% de los votos', relata la biografía.

En abril de 1980, Lula encabezó la mayor huelga, que duró 41 días, se extendió por todo el Estado de São Paulo y llegó a paralizar a 270.000 asalariados. El entonces líder sindical estuvo 31 días detenido y fue condenado a tres años y medio de prisión por la Justicia Militar, aunque el proceso fue anulado más tarde por un tribunal superior.

Aquel año había fundado el Partido de los Trabajadores, que modificó la forma tradicional de hacer política en Brasil y sacudió los cimientos de la vieja élite política conservadora del país.

En 1983 fundó con otros sindicalistas la Central Única de Trabajadores (CUT), que rompió con la legislación laboral vigente desde la época de Getúlio Vargas, que estaba inspirada en la Carta del Trabajo, de origen fascista. En 1986 obtuvo un escaño en la Cámara de Diputados federal y participó en la Asamblea Constituyente que consiguió la celebración de las primeras elecciones libres a la presidencia de la República después de 29 años. Lula llegó a la segunda vuelta con 16 millones de votos, en una de las campañas electorales más disputadas de la historia. Perdió por una diferencia del 6% ante Fernando Collor de Mello.

En las elecciones de 1994, Lula encabezó los sondeos durante meses, pero a la hora de la verdad fue derrotado por Fernando Henrique Cardoso en la primera vuelta. De nuevo en 1998 fue derrotado por el mismo rival.

Sus estudios terminan en el segundo grado. Autodidacta, ha estado rodeado de intelectuales los últimos años. Nunca estudió marxismo y entre sus lecturas no figuran Marx, Lenin, Trotski, Mao ni los autores de la ciencia política moderna. Prefiere las biografías, los textos políticos del partido y la prensa.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 28 de octubre de 2002