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Escasez de denuncias

Algunas mujeres sometidas al poder de las mafias se atreven a denunciar a sus proxenetas. Pero, según explica la policía, el testimonio de estas chicas en muchas ocasiones no sirve, ya que su situación emocional les hace cambiar de opinión y presentar testimonios inestables. 'Para que las chicas denuncien hay que sacarlas del lugar de donde ejercen la prostitución porque allí no van a contar nada', explican.

La escasez de denuncias interpuestas por prostitutas inmigrantes es el mayor problema al que se enfrenta la policía para perseguir estas redes. 'Para detener a una red son imprescindibles las pruebas testificales de las mujeres', informa un portavoz policial. Aunque las mujeres de Europa del Este se están animando a denunciar, en el caso de las africanas son muy pocas las que dan el paso. Los mafiosos las amenazan con practicarles vudú. Además, se quedan con fetiches suyos (uñas, vello púbico...) y no se lo devuelven hasta que no pagan la deuda. En el caso de las mujeres africanas la deuda ronda los 35.000 euros.

Los mafiosos que explotan a estas mujeres suelen ser poderosos y por lo general cuentan con una red de abogados, en muchos casos españoles, que les ayudan a encubrir sus negocios. Estos abogados, por lo general, tienen en sus manos los papeles de solicitud de asilo político de las meretrices.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 14 de octubre de 2002