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La policía detecta un 'incremento espectacular' de prostitutas rumanas

Las meretrices llegan desde el 1 de enero sin necesidad de visado

La Brigada de Extranjería de Madrid ha detectado en los últimos meses un 'incremento espectacular' de prostitutas rumanas en la región. El aumento, según la policía, obedece a que desde el 1 de enero los ciudadanos de este país no necesitan visado para entrar en la Unión Europea. Los agentes han desmantelado este año 14 redes dedicadas a la explotación sexual de mujeres inmigrantes gracias a la declaración de ex prostitutas que han denunciado a las mafias que las introdujeron en Madrid. Siete de estas redes procedían de Europa del Este, y cuatro, de Nigeria.

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El número de mujeres rumanas que ejercen la prostitución en Madrid se ha disparado, según la policía, porque desde el 1 de enero los ciudadanos de este país no necesitan visado para entrar en la UE, ya que Rumania está pendiente de incorporarse al organismo europeo. En cambio, el número de meretrices colombianas ha disminuido drásticamente; desde enero de este año los colombianos necesitan visado.

La policía asegura que no puede dar un número exacto de cuántas mujeres rumanas se han incorporado en los últimos meses al negocio de la prostitución, ya que las mafias las trasladan continuamente de un lugar a otro para despistar a los agentes. 'Son gente nómada que va de país en país y se mueve por las zonas donde menos se les va a molestar. Es imposible saber cuántas chicas hay porque la mayoría están en situación ilegal', explican fuentes policiales.

El incremento de prostitutas rumanas coincide, además, con los gustos de muchos clientes. 'Los mafiosos saben que las chicas del este de Europa son muy rentables porque suelen ser muy guapas, jóvenes y con cultura, y eso atrae a los hombres que buscan sexo por dinero', señalan desde la Brigada Provincial de Extranjería.

Una meretriz rumana gana al día unos 300 euros (50.000 pesetas) y al año 78.000 euros (13 millones de pesetas). Ese dinero pasa prácticamente íntegro a manos de las mafias que introducen ilegalmente a estas mujeres y las explotan.

El poder de las mafias es grande, ya que las chicas tienen que pagar una deuda al llegar que actualmente suele rondar los 48.000 euros (ocho millones de pesetas). A veces, hay acuerdos como que la chica se lleve el 30% de las ganancias y el resto vaya para las arcas de los proxenetas.

Además, los mafiosos suelen obligar a las mujeres a mantener relaciones sexuales con ellos. Si se niegan, las violan y las someten a fuertes palizas. Eso, sin tener en cuenta que estas mujeres mantienen relaciones sexuales por obligación con más de 300 hombres al año. 'Los proxenetas aprietan a las chicas todo lo que pueden. A veces, también les dan un caramelo para tenerlas contentas y luego, otra vez, las humillan', explica un portavoz policial. A las más guapas, los mafiosos las utilizan como reclamo: las pasean por las discotecas de moda de la capital, las visten con ropas caras y las dejan ir a la peluquería, según fuentes policiales.

La Brigada Provincial de Extranjería y Documentación ha desmantelado este año 14 redes de explotación de mujeres con fines sexuales. Todas las detenciones se produjeron gracias a que las prostitutas esclavizadas por las mafias denunciaron a sus proxenetas ante la policía. Algunas de estas chicas, en su mayoría procedentes de países de Europa del Este, han decidido regresar a su país. Otras, permanecen en España pendientes de que el juez las llame a declarar contra sus antiguos explotadores.

Uno de los últimos casos se produjo hace un mes, cuando la policía detuvo al albanés Martin B. como presunto miembro de un grupo criminal que trajo a España a una joven rusa a la que obligaban a ejercer la prostitución en la Casa de Campo. La joven denunció a Martin B. y contó a los agentes que se trasladó a España pensando que venía a trabajar en la hostelería.

Actualmente, hay alrededor de 100 mujeres ex prostitutas que están pendientes de declarar en juicio, según fuentes de la Brigada Provincial de Extranjería y Documentación, que depende del Cuerpo Nacional de Policía. Este año han presentado denuncia 15 mujeres de países de Europa del Este y cinco nigerianas.

El artículo 59 de la Ley de Extranjería prevé medidas de protección a las inmigrantes explotadas, a condición de que presenten denuncia. Son las siguientes: no expulsión del país, posibilidad de que las autoridades financien el retorno voluntario de la víctima a su país, posibilidad de obtener un permiso de residencia y una tarjeta de trabajo, y la aplicación de la Ley de Protección a Testigos y Peritos.

La policía controla de manera especial el área de la Casa de Campo para descubrir a las chicas que están de forma ilegal y para acabar con las redes mafiosas que las explotan. Durante estas redadas, los agentes han detectado la presencia de menores. Hace unas semanas, por ejemplo, la policía sacó de la Casa de Campo a una rumana menor de edad que era obligada a ejercer la prostitución.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 14 de octubre de 2002