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Oteiza hará réplicas de sus esculturas si la fundación frena la gira internacional de su obra

El enfrentamiento entre los patronos de la entidad que gestiona su legado se ha ahondado

Jorge Oteiza utilizará la capacidad que le reconocen los estatutos de la fundación que lleva su nombre para realizar réplicas de las esculturas que donó en su día al pueblo navarro si la entidad se niega a ceder piezas para el periplo internacional de su obra. Esta gira por varios países comenzará con una antológica en Nueva York, cuya apertura está prevista para abril de 2003. El radical enfrentamiento que divide a los patronos de la Fundación Oteiza en dos bloques ha generado esta semana dos nuevos incidentes en el museo de Alzuza.

El sector oficial, que controla la entidad, ha anunciado que desde ahora gestionará directamente la gira internacional de las obras del escultor oriotarra. Los críticos consideran que esa decisión supone en la práctica el anuncio de un 'boicot' al deseo ya expresado por un artista vivo de difundir su obra ante la 'inoperancia' de los gestores de su legado.

El presidente de la fundación, Juan Huarte, prohibió el pasado lunes al director del Museo de Arte Contemporáneo de Nevada (Estados Unidos), Steven High; su conservadora jefe, Diane Deming, y el director del Centro de Estudios Vascos de la Universidad de Nevada, Joseba Zulaika, contemplar las esculturas del legado artístico de Oteiza depositado en Alzuza. Los tres querían elegir algunas de las piezas para una exposición que están preparando.

Invitados por el propio Oteiza, devolvían así además la visita que hizo a Nevada el albacea artístico del escultor, Carlos Catalán, para preparar la antológica con la que el museo estadounidense inaugurará su nueva sede. Oteiza decidió regalar una escultura monumental que decorará el acceso a la pinacoteca, cuyos gestores están además dispuestos a organizar cada año una muestra dedicada a un artista vasco contemporáneo.

Fuentes de la fundación señalaron que Huarte se sintió 'irritado' al recibir una misiva de Catalán que no le pedía visitar el museo, sino que se limitaba a 'avisarle' de la llegada de los estadounidenses.

El director del museo de Alzuza, Alberto Rosales, cuya elección está recurrida a los tribunales por los vocales críticos, entregó en la puerta a Catalán una copia de una carta de Huarte en la que éste consideraba 'inapropiada' la visita y prohibía el acceso de los responsables estadounidenses. Acompañaba también a Catalán uno de los vocales críticos, Xabier Morrás. Rosales, finalmente, recorrió el recinto con los visitantes que, no obstante, no pudieron ver el legado del artista.

A partir de ahí, las versiones discrepan. Según el sector oficial, la coincidencia de fechas (primavera de 2003) entre la antológica que inaugurará el museo de Alzuza y la prevista en Nevada indujo a High a renunciar a la muestra 'al menos hasta dentro de cuatro o cinco años' y a aceptar que se haga 'a instancias de la fundación'. Catalán lo niega: 'Es falso que las fechas vayan a coincidir. Nevada quiere exponer la antológica de Jorge del 14 de abril al 31 de julio de 2004'.

El albacea considera 'grosera' la situación generada y 'surrealista' la actitud de Huarte, 'expresamente invitado a ser el anfitrión, si lo deseaba, de la delegación norteamericana'.

Catalán goza de la confianza de cuatro de los ocho vocales-patronos de la fundación. Este sector crítico estima que la entidad no puede impedir que se materialice la voluntad expresa 'de un artista vivo que ha decidido ya dar itinerancia a su propia obra'. Según su albacea, aunque se 'boicotee' el deseo del escultor, la gira se mantendrá. 'Oteiza tiene capacidad estatutaria para realizar réplicas de sus propias obras, y la usará si es preciso', subrayó el representante artístico del escultor.

La exhibición internacional de sus creaciones se engrosará con las obras que en diciembre llegarán a Nueva York para la antológica de la galería Marlborough, compuesta por veinte piezas de pequeño tamaño (50 centímetros), tres esculturas de mediano volumen (1 a 1,5 metros) y otras tres monumentales, con un peso de entre 8 y 12 toneladas, según los críticos.

Ayer se repitió una situación similar. En ausencia de Huarte, el director de la institución cultural Príncipe de Viana, Juan Ramón Corpas, prohibió el acceso al museo de Morras y la vocal Jaione Apalategi, a quienes acompañaban una notaria, un abogado y la profesora de la UPV y experta en conservación Pilar Bustinduy. Su intención era conocer cómo se han almacenado las obras de Oteiza y despejar algunas dudas sobre posibles daños por filtraciones de agua. Huarte reiteró después que el legado 'no corre ningún peligro'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 27 de septiembre de 2002