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OPINIÓN DEL LECTOR

Opening

Gracias a que mi elección fue otra a la hora de elegir un centro donde poder aprender un idioma, hoy por hoy sigo acudiendo a mi clase, donde, en lugar de un potente ordenador, me recibe todos los días mi profesor, que lleva tres años viviendo en Madrid, de nacionalidad británica, con título universitario y dedicado plenamente a su labor de profesor. Gracias a que no me cegó el bombardeo publicitario, la rapidez en la apertura de nuevos centros y el frenesí por crecer y crecer sin límite, preferí optar por la enseñanza tradicional, un centro de prestigio internacional y el método de enseñanza más fácil: hablar inglés desde el primer minuto de la clase. Os aseguro que hay por lo menos un centro así, sólo hay que buscarlo.

A todos los afectados por el escándalo Opening os aconsejo que cambiéis radicalmente vuestras prioridades a la hora de elegir un centro de idiomas y os olvidéis de tanta tecnología (de verdad, no funciona). Os deseo que no perdáis los ánimos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 23 de septiembre de 2002