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Crónica:FIESTAS DE LA MERCÈ

El concierto de los 40 Principales llena la plaza de Catalunya

Tras ocupar el paseo de Gràcia, la música de la cadena vuelve al corazón de la ciudad

No hay fiesta sin música, no hay música sin radio y no hay Mercè sin los 40 Principales. Puntual a su cita con la fiesta mayor de Barcelona, la popular cadena radiofónica de la calle de Casp ofreció anoche la primera entrega de su programación. El concierto, que el año pasado se celebró en el paseo de Gràcia, ha regresado en esta ocasión a su tradicional emplazamiento de la plaza de Catalunya. La asistencia de público fue alta.

En el lado montaña de la plaza se ubicó la pérgola que dio cobijo al escenario, por donde tenían previsto desfilar Revolver, Amaral, Bunbury y Carlos Jean, única incrustación bailable en un programa de clara vocación pop-rockera.

Los 60.000 vatios empezaron a bramar, inequívoco aviso de que los Revolver estaban allí

El primer concierto, el de Revolver, comenzó a las 21.09, casi respetando el horario, pero ya una hora antes había público apostado frente a la valla que marcaba la frontera del escenario. Con el mismo Carlos Goñi, líder, motor y responsable de Revolver, se hacía la pertinente prueba de sonido. Pese a tratarse simplemente de eso, del preceptivo ensayo antes de la actuación, un Goñi blandiendo guitarra acústica logró que algún despistado le aplaudiese. Luego, ante la súbita interrupción de la canción, el mismo desorientado y fanático seguidor preguntaba: '¡Ah!, ¿pero no es el concierto?'. Un experto versado en actos de este tipo le sacó pronto de dudas: 'No', le dijo, 'como es el primero en tocar, es el último en probar'. El que luego saliese a escena un técnico y pronunciase el consabido 'un, dos, tres, probando' acabó de convencer al fan de que el concierto todavía tardaría un rato en comenzar.

Defender el concepto de concierto en directo fue el objetivo que se marcó Juan Guilarte, coordinador de los 40 Principales en la primera gran noche de la fiesta: 'Hemos convocado a grupos populares con la intención de que toquen en directo, no en play back como es habitual en las fiestas que organizamos a lo largo del año'.

Al margen de suculentas cifras discográficas de venta, los protagonistas escogidos para esta primera velada de la fiesta tenían más cosas en común, por ejemplo formar parte de la escena musical nacional. 'Es otra de las intenciones de estos conciertos, apoyar el producto nacional, que verdaderamente lo precisa', apostillaba Guilarte antes de que el enésimo imprevisto propio de los montajes de estas características y dimensiones le hiciera desaparecer tras el metálico crepitar de un walkie. Este sonido quedó silenciado poco después, cuando, tras la jovial y enfervorecida presentación de rigor, comenzó el concierto de Revolver, la banda de Carlos Goñi. Este madrileño afincado en Valencia comenzó su actuación en solitario, armado tan sólo de su guitarra acústica. Fuera de lugar fue la pieza escogida para abrir su concierto y por ende las fiestas de la Mercè.

Goñi, que esta temporada viene celebrando sus 20 años de carrera, no estructuró su repertorio en torno a su reciente álbum, 8:30 AM, sino que tiró de las canciones que le han permitido vender más de un millón de copias del conjunto de su discografía.

De hecho, sólo 'Eso de saber' y 'Odio' fueron los temas que interpretó de este 8:30 AM, título que explicita un cambio vital que le ha llevado a componer canciones de día y no de noche, sin duda para tranquilidad de sus vecinos.

Tras la inicial pieza en solitario, comenzaron a bramar los 60.000 vatios de sonido congregados en el escenario, señal inequívoca de que la banda de Goñi ya lo pisaba. Mucha tecla para evocar sonidos de cuerda apoyaron San Pedro, tras la cual el piano acústico comenzó los acordes iniciales de Calle Mayor, uno de sus éxitos más conocidos por sus seguidores.

El público se entregó rendido y sin reservas a ese rock inspirado en el libro de Petete, en el cual Goñi ha descubierto un filón inagotable. Con el tiempo de actuación limitado a una hora, a fin de que la velada no terminara de día, Revolver interpretó nueve piezas, bastantes menos que las que tenían previsto tocar en un principio, cuando aún desconocían la duración que había de tener su actuación. Ocurre que las fiestas mayores son así. Además, se suponía que el griterío, la locura y el éxtasis en su máxima expresión llegarían más tarde, con los grupos que habían de redondear este cartel de corte popular.

Con la plaza llena de un público joven, alborotado y abandonado al disfrute, la noche de los 40 Principales cotinuó con Amaral. El grupo arrancó con Estrella de mar, siguió con Morirá por vos y Te necesito y así hasta un total de diez canciones. después estaba prevista la actuación de un Bunbury pletórico para echar el broche con la música bailable de Carlos Jean.

Indudable: la fiesta de la Mercè de 2002 ha echado a andar.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 21 de septiembre de 2002