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105 muertos y 150 heridos en una sublevación militar en Costa de Marfil

Un ministro es asesinado en un motín contra la reforma del Ejército

Unos 750 soldados irrumpieron ayer en las calles de Abiyán, la capital financiera de Costa de Marfil, disparando sus armas en protesta por los planes del Gobierno de desmovilizar a miles de militares. El ministro del Interior y el ex líder militar, el general Robert Guei, a quien fuentes militares atribuyen la organización de la revuelta, murieron durante los ataques. El presidente, Laurent Gbagbo, que se encontraba de visita oficial en Italia, aseguró en la tarde de ayer que el motín había sido sofocado, pero canceló su viaje inmediatamente.

La muerte del ministro del Interior, Emile Boga, tras un ataque a su vivienda fue anunciada por el Gobierno de Costa de Marfil y confirmada por fuentes diplomáticas. Los sublevados secuestraron además al ministro de Deportes, que se encontraba de visita en Bouaké (norte del país), otra de las ciudades afectadas por la revuelta. Al menos otras 105 personas -80 soldados leales al régimen y 25 sublevados- murieron y más de 150 resultaron heridas según confirmaron fuentes militares.

Los disturbios comenzaron a las cuatro de la mañana (hora local), cuando los militares rebeldes tomaron las calles de Abiyán (al sur del país), de Bouaké y de Korhogo (norte), disparando al aire. "No queremos dejar el Ejército, y ésta es nuestra forma de mostrar nuestro descontento", aseguró a Reuters uno de los amotinados.

Fuentes oficiales consideraron la sublevación un golpe de Estado frustrado. "Todo apunta a que se trata de una tentativa de golpe de Estado", indicó el ministro de Defensa a France Presse, y añadió que su mujer había sido secuestrada durante la revuelta. A media tarde de ayer el presidente Gbagbo aseguró desde Roma que "el Ejército había sofocado la sublevación en Abiyán" y en Bouaké, y que, por tanto, la situación estaba bajo control. Gbagbo modificó sus planes de viaje y cancanceló una audiencia privada con el papa Juan Pablo II prevista para hoy e inició viaje de vuelta al país.

"Los soldados piden su reingreso en la Armada. El grupo [insurgente] de los 750 es fuerte", aseguraba ayer a Reuters el primer ministro, Affi N'Guessan, quien añadió que estaba resultando difícil identificar a los líderes rebeldes, con quienes el Gobierno pretendía negociar. "No ha sido tomado ningún punto estratégico y hemos desplegado todas las tropas que han sido necesarias", agregó. El descontento en el seno del Ejército del mayor productor de cacao del mundo es constante. Los militares rebeldes consideran que no han obtenido lo que se les prometió tras el golpe de Estado de 1999 y se oponen a la reforma de las fuerzas armadas, que establece una serie de jubilaciones para lograr una mayor eficiencia de las mismas.

Fuentes militares aseguraron que el ex líder militar, el general Robert Guei, estaba detrás de la sublevación. Un portavoz del general aseguró, sin embargo, que éste no participó en las revueltas de ayer. Guei fue destituido tras intensas protestas callejeras después de que sus partidarios trataron de amañar las elecciones del año 2000, en las que resultó elegido el actual presidente, Laurent Gbagbo. Tras meses de silencio, el general Guei acusó la semana pasada al Gobierno de llevar a cabo una mala gestión y de efectuar detenciones a civiles y militares sin causa justificada.

Costa de Marfil fue durante años ejemplo de estabilidad política y desarrollo económico en África. Pero la caída de los precios de las materias primas en la década de los ochenta y el golpe de Estado de 1999, por el que los militares destituyeron al presidente Henri Konan Bedie, sumieron al país, que produce el 40% del cacao del mundo, en una crisis de la que no se ha podido recuperar. Ayer, tras el anuncio de la sublevación militar, el precio del cacao sufrió un ligero ascenso en el mercado internacional, alcanzando el valor más alto de los últimos 15 años.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 20 de septiembre de 2002