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El Defensor del Pueblo de Guatemala condena a tres curas por abuso de menores

En un acto sin precedentes en la historia de Guatemala, la oficina del Defensor del Pueblo ha condenado la conducta de tres sacerdotes católicos acusados, uno por la violación de dos niñas de 7 y 10 años, y dos más por acoso sexual contra alumnos del seminario de la Fraternidad Misionera de María, ubicado en los suburbios de la capital.

El defensor, Julio Arango, quien el martes terminó su gestión en este cargo el pasado martes, afirma en su resolución que las dos menores fueron violadas por el sacerdote Isaías Coroy Tala, cuando acudieron a confesarse con el agresor en la pasada Semana Santa. La resolución adjunta un informe médico-forense según el cual, una de las niñas presenta "rasgadura del himen y lesiones en los labios vaginales, manipulados y lastimados", lo que no bastó para que las autoridades judiciales adoptasen las acciones pertinentes. Ante los retrasos del proceso judicial, la madre de las menores acabó retirando la demanda.

Los sacerdotes Hugo Portillo y Luis Fernando Oliva Ponce, son señalados por el Defensor del Pueblo como responsables de atentar, en forma continuada, "en contra de la dignidad y la integridad" de los seminaristas de la Fraternidad de Misioneros de María. Según Arango, Hugo Portillo ha llegado a reconocer abiertamente su homosexualidad y se ha valido de influencias como facilitar el ingreso al seminario a los aspirantes para, después, exigir favores sexuales de los adolescentes.

El Arzobispado de Guatemala ha emitido un comunicado en el cual apoya a los sacerdotes Hugo Portillo y Luis Oliva mientras que señala que Isaías Coroy, "se encuentra actualmente bajo tratamiento psiquiátrico y suspendido del ministerio sacerdotal".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 22 de agosto de 2002