_
_
_
_
Reportaje:

Los picos y los valles de Dios

Un estudio muestra la creciente importancia de la religión en países islámicos y anglosajones y su descenso en los católicos occidentales

Carmen Morán Breña

La importancia que las soceidades conceden a Dios, sea éste quien sea, tiende a descender en grandes zonas del planeta. Baja en la India y en la Europa católica y protestante. Pero sube en Latinoamérica, Japón, y, sobre todo, en los países islámicos y anglosajones. Así lo pone de manifiesto la última gran encuesta mundial de valores, cuyos resultados, aunque no estén recopilados en su totalidad, permiten ya su comparación con los del último estudio, de 1995.

Lo curioso no es que Dios sea un valor importante y en alza en aquellas zonas que atraviesan grandes cambios, como América Latina, África o los países islámicos, sino que también se le concede más importancia que hace unos años en los países anglosajones, justo la tendencia contraria de las naciones de su entorno socioeconómico. 'Llevan años usándolo para justificar sus actuaciones en política internacional', apuntó el catedrático de Sociología Juan Díez Nicolás como probable causa de este ascenso de Dios. Díez Nicolás dirige el curso de verano de la Universidad Complutense titulado El Cambio de valores en las sociedades contemporáneas, que ha patrocinado el la Fundación BBVA y donde ayer se presentaron estos datos. El sociólogo destacó la educación como un factor que matiza los resultados referidos a la religión. 'El mayor nivel de estudios suele ir acompañado por un alejamiento de la religión', explicó.

Otro dato es 'la creciente aceptación de la nueva moral social entre los países más desarrollados'. El grado de tolerancia hacia las nuevas familias, la homosexualidad, la cohabitación tiende a aumentar. 'España es de los países que se muestran más tolerantes con estas realidades, lo que no quiere decir que sean prácticas habituales en este país', afirmó Díez Nicolás.

El estudio pone de manifiesto que la mujer experimenta 'cada vez una mayor equiparación en todos los ámbitos de responsabilidad' y, como subrayó el sociólogo, es el papel que le concede el mundo islámico a la mujer el que suscita el mayor rechazo entre los países occidentales, en lugar de la religión.

Cuando se observan los indicadores que muestran el grado de satisfacción con la vida se descubre que la riqueza y el bienestar no van acompañados de unos niveles de satisfacción más altos. El de Latinoamérica, una zona muy castigada, es semejante al de los países anglosajones; y el de África, aunque ha caído desde 1995 unas décimas, es más alto de lo esperable: un seis sobre diez. 'Uno mira la satisfacción, la felicidad, respecto a sus países, a su entorno. Cuando el país va mal, la gente suele pensar que ellos van mejor que el país, y al revés. Por eso, la satisfacción con la vida que demuestran en algunas zonas de Europa es menor que en África, por ejemplo', explicó ayer la directora del Latinobarómetro, Marta Lagos.

De forma parecida hay que mirar los datos sobre ocio. En aquellos países que no tienen las necesidades más básicas cubiertas, entre ellas la consecución de un trabajo, el ocio no es un factor de importancia.

La gran novedad del estudio de valores de 2000 es que se han incorporado varios países islámicos, que en ediciones anteriores no estaban. En total, se han efectuado más de 80.000 encuestas en 80 países.

La felicidad es otro de los indicadores que ofrecen alguna curiosidad. No responde al nivel de renta, y los índices resultan altos en aquellas zonas donde el bienestar de las sociedades no lo es tanto. En África, por ejemplo, se mantienen constantes, e incluso suben, los indicadores de felicidad. En el capítulo económico, sigue aumentado la diferencia entre los más ricos y los más pobres. La globalización cultural acarrea además una mayor frustración porque hace concebir expectativas de bienestar tan altas como las que disfrutan los países desarrollados, que no se cumplen a corto plazo en todas las zonas.

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo

¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?

Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.

¿Por qué estás viendo esto?

Flecha

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.

Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.

En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.

Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.

Sobre la firma

Carmen Morán Breña
Trabaja en EL PAÍS desde 1997 donde ha sido jefa de sección en Sociedad, Nacional y Cultura. Ha tratado a fondo temas de educación, asuntos sociales e igualdad. Ahora se desempeña como reportera en México.

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_