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CRISIS FINANCIERA EN EL CONO SUR

Uruguay detiene a una familia de banqueros que envió cientos de millones a las Islas Caimán

Las autoridades acusan a los hermanos Peirano de iniciar la crisis financiera que sacudió al país

El banquero uruguayo José Peirano Basso, sobre quien pesaba una solicitud de captura internacional por una presunta estafa millonaria a ahorradores de los bancos que administraba, entre ellos el Banco de Montevideo, se entregó ayer a la policía. Los hermanos de Peirano Basso, Jorge y Dante, habían sido detenidos la noche del martes. Los hermanos y sus cómplices están acusados de desviar a las Islas Caimán cientos de millones de dólares (al menos, 170 en los primeros seis meses del año) procedentes de depósitos en los bancos que el grupo familiar controlaba en Uruguay, Argentina y Paraguay.

En las paredes del muro que rodea a la mansión de cuatro pisos, típica de la arquitectura francesa, del banquero uruguayo Jorge Peirano Facio frente a las playas del barrio de Pocitos en Montevideo, pueden leerse los insultos escritos con pintura en aerosol: 'Peirano ladrones y piratas de islas Caimán y Montevideo'. Nadie responde ahora a las llamadas.

José Peirano Basso se entregó ayer y parte de la familia, los hermanos Jorge y Dante Peirano Basso, ingresaron el martes en prisión acusados de fraude a los ahorradores de los bancos que administraban, entre ellos el Banco de Montevideo, actualmente cerrado y en proceso de liquidación. También fueron detenidos los ex miembros del directorio y gerentes Mario San Cristóbal, Juan Domingo Ratti y Marcelo Gua. Otro de los accionistas principales, Juan Peirano Basso, todavía está prófugo de la justicia y sobre él también pesa una orden internacional de captura, pero sus abogados defensores dicen que no se ha fugado del país y, que como José, está dispuesto a entregarse.

Red en varios países

La familia Peirano controlaba el Banco de Montevideo en Uruguay, el Banco Velox en Buenos Aires, ya suspendido por el Banco Central de Argentina, el Banco Alemán en Asunción, bajo inspección de las autoridades paraguayas, y el Trade Commerce Bank o TBC, la sucursal externa de todos ellos que funcionaba en las Islas Caimán para depósitos off shore. El capo del grupo, Jorge Peirano Facio, ya estaba bajo sospecha por la administración fraudulenta del Banco Mercantil.

El grupo emblemático de banqueros es considerado, además, responsable de provocar la crisis de confianza en el sistema financiero de Uruguay, país al que se reconocía como la Suiza de América por la tradicional fortaleza de los bancos en el que se refugiaban ahorradores y empresas de todos los países del Cono Sur. El sorpresivo cierre, a las cinco de la tarde del pasado 21 de junio, del Banco de Montevideo, calificado hasta poco antes con la nota más alta que otorga la agencia Standard & Poor's, afectó directamente a varias familias de la clase alta de Montevideo. Unos 500 clientes, en conjunto, tenían depositados allí más de 50 millones de dólares. Los ahorradores vip, siglas inglesas de very important person, como se les llama en Uruguay, se manifiestan dos veces por semana frente al palacio de los Peirano.

Para entonces, la justicia paraguaya ya reclamaba también la captura de los Peirano y les acusaba de desviar al menos 19 millones de dólares del Banco Alemán que supuestamente habrían ofrecido como garantía a los ahorradores argentinos en el Banco Velox. En los primeros seis meses de 2002, el Banco de Montevideo envió 170 millones de dólares a su sucursal de las Islas Caimán y el 50% de los créditos que concedió fueron para empresas del mismo grupo Peirano, propietarios también de centros comerciales, hoteles, campos y supermercados en Uruguay, Argentina, Chile y Perú, y con participaciones, además, en varios consorcios internacionales.

Los auditores del Banco Central de Uruguay (BCU) que comenzaron la supervisión del Banco de Montevideo en febrero, cuando se anunciaba una fusión con Caja Obrera que nunca llegó a completarse, comprobaron la existencia de créditos otorgados sin garantías, sobregiros y préstamos autorizados con una sola firma 'por millones de dólares'.

La estafa de los Peirano se vincula en tiempo y forma con el proceso que se sigue en Buenos Aires a Carlos Rohm, responsable del Banco General de Negocios, el Banco Comercial de Uruguay y la Compañía General de Negocios, detenido y acusado de ser el jefe de una 'asociación ilícita' de la que era responsable también su hermano José Rohm, todavía prófugo.

La investigación realizada por parlamentarios argentinos sobre el lavado de dinero y la fuga de capitales, la requisa ordenada por la justicia de documentación probatoria, los testimonios y las evidencias recogidas, llevaron al tribunal a confirmar la prisión preventiva del detenido y a ordenar la captura internacional de su hermano.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 8 de agosto de 2002