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El Gobierno admite que nunca invita al presidente asturiano a inaugurar obras en su comunidad

El Gobierno central, del PP, no invita al presidente de Asturias, el socialista Vicente Álvarez Areces, a las inauguraciones de obras públicas financiadas por la Administración central en el Principado para que el ejecutivo autonómico no intente capitalizar políticamente tales inversiones.

La delegada del Gobierno en Asturias, Mercedes Fernández, reconoció ayer en conferencia de prensa que no se invitó a Álvarez Areces a la inauguración que ayer tarde presidió en Gijón el ministro de Fomento, el asturiano Francisco Álvarez-Cascos, del tramo Piles-Infanzón de la Autovía del Cantábrico.

Mercedes Fernández explicó que la decisión se tomó a raíz de que el pasado 30 de octubre el presidente del Principado se 'adueñara', según la delegada del Gobierno, del acto de inauguración del corredor del Nalón, una carretera que gestiona el Gobierno regional pero fue financiada por la Administración central con cargo a los llamados 'fondos mineros' -recursos destinados de modo excepcional a las comarcas carboneras sometidas a procesos de ajuste para impulsar su recuperación y diversificación económica-.

El presidente de Asturias había dicho el lunes que el ministro de Fomento 'ofende a todos los asturianos al no invitarle a las inauguraciones de obras públicas que se realizan en la comunidad'.

Polémica con Álvarez-Cascos

Estas declaraciones las realizó momentos después de haber compartido con Álvarez-Cascos el acto de cesión al Museo de Bellas Artes de Asturias del 'Apostolado' de El Greco, doce óleos hasta ahora propiedad del aristócrata asturiano marqués de San Feliz.

En el transcurso del acto Areces ofreció colaboración institucional al Gobierno central, pero el ministro le acusó, tras concluir la ceremonia, de querer una 'colaboración a la carta', sólo cuando le interesa al presidente asturiano.

Areces recordó que el presidente del Principado ostenta la máxima representación del Estado en la región, de acuerdo con la Constitución, por lo que no puede ser excluido de los actos oficiales.

La presencia de Álvarez-Cascos en actos oficiales en su tierra ha sido motivo de controversia desde que en 1996, cuando era vicepresidente segundo del Gobierno, viajaba a Asturias con delegación expresa del presidente del Ejecutivo, José María Aznar, para gozar de prevalencia protocolaria sobre el presidente de la comunidad.

Aquel proceder fue una de las causas de su enfrentamiento con el entonces jefe del Gobierno asturiano, Sergio Marqués, del PP, y dio pie a una grave crisis institucional que acabó con la expulsión de Marqués del partido.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 31 de julio de 2002