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Entrevista:HEBE VESSURI | Socióloga de la ciencia

'Las científicas siguen chocando contra prejuicios muy arraigados'

Hebe Vessuri (Buenos Aires, 1942) es doctora en antropología por la Universidad de Oxford y en la actualidad investiga sobre sociología de la ciencia en el Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas, equivalente al CSIC español. Es asesora de la Unesco en sus comisiones de educación superior, ciencias sociales e indicadores políticos y está en Madrid para pronunciar la conferencia inaugural del IV Congreso Iberoamericano de Ciencia, Tecnología y Género, en el que participan cerca de 200 investigadoras, docentes y gestoras de ciencia y tecnología de casi una veintena de países, bajo la presidencia de Eulalia Pérez Sedeño.

Pregunta. ¿Qué es lo que quiere decir?

Respuesta. Trato de combinar dos aspectos diferentes: el problema de las características del sexo femenino en la participación y la construcción de ciencia y la temática del género como un ámbito de construcción teórica para ver las características del conocimiento científico que se modifican o no de acuerdo con una perspectiva más o menos femenina. Por lo tanto, hay un componente político y un componente teórico. Voy a hacer una revisión rápida para mostrar que hemos pasado de creer que el problema de la situación de la mujer en la ciencia era una cuestión de falta de acceso y que se podía arreglar colocando más mujeres en ciencia, a un segundo momento en el que vio que había otras limitaciones, porque había una presencia mayor de mujeres en ciencia pero no una mayor influencia o una aceptación de enfoques, inquietudes ni sensibilidades para hacer la ciencia. ¿Las mujeres tenían que negar su propia diferencia para hacer ciencia? Ese momento permitió la construcción de interpretaciones teóricas muy ricas. Ahora estamos en un tercer momento, recuperando esa primera inquietud militante, pero ya con el bagaje de lo que hemos ganado de comprensión del fenómeno.

'Los políticos siguen sin entender que podrían aprovechar la ciencia para su beneficio'

'Si las mujeres creen útil hacer distinción entre género y sexo, tiene sentido que se haga'

P. ¿Es un problema de números?

R. Cuando hablamos de ciencia y tecnología, particularmente en América Latina, vemos que los números son muy chiquitos, que necesitamos más gente, aunque al mismo tiempo no podemos absorber a los que se forman. Una gran universidad pública de Venezuela, la de Zulia, con 50.000 alumnos, tiene un 72% de licenciadas mujeres, y no sólo en educación o sociología, sino que son ingenieras de corrosión y cosas así. Y, sin embargo, las mujeres participan en el sistema de ciencia y tecnología de una manera muy poco visible o en tareas auxiliares.

P. ¿Hay que hablar de género o de sexo?

R. El concepto de género trata de apuntar a una cierta especificidad en la reflexión. El sexo apunta a una naturalización de la distinción sexual y el género apunta a la naturaleza social y culturalmente construida, que varía de sociedad a sociedad y de tiempo en tiempo. El género nos permite hacer análisis de cómo se construye y cómo se puede deconstruir y conformar de distintas maneras. Pero me he encontrado con científicos que ven un artículo de género y lo pasan porque creen que es de telas o algo así. En todo caso, si las mujeres han encontrado útil hacer esa distinción para el análisis, tiene sentido que se haga.

P. ¿Cómo afecta a la ciencia la crisis en Latinoamerica?

R. Es un momento particularmente delicado porque mal que mal, dentro del contexto del subdesarrollo, allí habían crecido comunidades científicas más o menos grandes, eficaces, que consiguieron contribuciones interesantes a la ciencia mundial. Todo eso se ha venido deteriorando en los últimos años en los que vivimos en un estado de crisis permanente en el que la ciencia pasa a ser una prioridad inexistente. Los políticos siguen sin entender que podrían aprovechar la ciencia y la tecnología para su beneficio.

P. ¿Qué perspectivas ve usted?

R. Yo soy pesimista. Se había logrado demostrar que hay capacidades, que la inteligencia está repartida por igual en todo el mundo, pero en este momento está todo muy caótico y no se sabe para dónde va esto.

P. ¿Qué opina de las políticas de discriminación positiva?

R. Creo que ayudan. Han sacado a la luz pública un problema que no existía, han dado visibilidad al problema de la mujer en la sociedad. Seguimos chocando contra prejuicios muy arraigados y profundos que aparecen incluso en la ciencia, donde una esperaría que la razón tuviera más peso. Se ven algunas cosas aberrantes de ejercicio del poder.

P. ¿Cómo ve el futuro de la mujer en general?

R. En este sentido sí soy optimista. A lo largo del siglo XX las mujeres han conseguido muchísimos beneficios. El futuro es nuestro, nuestro y de los hombres, tenemos que aprovechar y gozar que somos dos sexos diferentes.

P. ¿Qué estrategia necesitan las mujeres para compartir el poder?

R. Lo primero es terminar de convencerse a sí mismas, sobre todo en ciencia. El sistema no ayuda a que la mujeres tengan ese protagonismo, así que es bueno que haya mujeres que lo demuestren. A medida que la sociedad reconozca que tiene una mitad que puede aportar mucho, será posible aportarlo. Eso siempre que aún haya un futuro para la humanidad, que ahora estoy muy pesimista.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 23 de julio de 2002