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Reportaje:

Amor y odio en el entierro de Balaguer

Los funerales del político dominicano reavivan la polémica en torno a los muertos de sus siete periodos de Gobierno

Con honores de jefe de Estado en activo, ayer recibió las últimas honras fúnebres Joaquín Balaguer, ex presidente de la República Dominicana. El delfín de Trujillo se despidió con una victoria póstuma gestada durante sus últimos años de vida: reivindicado como 'un hombre bueno' y 'padre de la democracia' por los actuales representantes de la oposición que persiguió sangrientamente durante buena parte de sus 24 años de presidencias. No faltaron pancartas que reclaman la verdad sobre los muertos, que Balaguer prometió desvelar póstumamente.

Pero también se han alzado voces contra los que ahora destapan los sumideros de la memoria. 'Balaguer, tus muertos tampoco te olvidan', rezaba una pancarta con una larga lista de nombres, como los de los periodistas Narciso González, desaparecido en 1994, y Orlando Martínez, asesinado en la primera etapa de gobierno balaguerista (1966-1978), conocida como 'los sangrientos 12 años'. El cartelón se desplegó en plena misa del 30º aniversario del asesinato del izquierdista Otto Morales.

En sus memorias, Joaquín Balaguer insertó una página en blanco al referirse al crimen de Orlando Martínez, en 1973. 'Su contenido se deja en manos de una persona amiga que por razones de edad está supuesta a sobrevivirme y que ha sido encargada por mí de hacerlo público algunos años después de mi muerte', consigna Balaguer en su autobiografía escrita en 1988.

'Balaguer debería publicar no una, sino una enciclopedia de sus páginas negras salpicadas de sangre y llenas de crímenes', apuntaba ayer Sergio Martínez, hermano de Orlando, que se lamentaba de que 'la justicia no actuara nunca con energía' para que el ex mandatario confesase. Sólo un juez se atrevió a citar al antiguo presidente, en 1998, y se vio forzado a dimitir.

Horas antes, Enrique Pérez, secretario de las Fuerzas Armadas de Balaguer, opinó que la página en blanco fue un truco 'publicitario de Balaguer para vender el libro'. Aníbal Páez, asistente del político, declaró ayer que el viejo trujillista no dejó nada dicho al respecto cuando murió el pasado domingo a los 95 años, 'tranquilo, porque ese hombre irrepetible era muy bueno, y el que diga lo contrario, no es dominicano'. Balaguer dijo algo parecido de El Chivo en su panegírico funerario: 'Trujillo fue fundamentalmente bueno. Bajo su pecho de acero latía un corazón inmensamente magnánimo'. Uno de los que celebraban la muerte comentaba sarcástico: 'Ojalá que sea irrepetible, ciertamente'.

Las pompas se iniciaron a primera hora de la mañana con el traslado del cadáver de Balaguer desde su casa, donde fue velado desde su fallecimiento el pasado domingo, al palacio presidencial, del que el político conservador fue su inquilino más prolongado: siete ocasiones tras el magnicidio de Trujillo y una con el tirano vivo. De allí, el féretro gris pasó a una iglesia, donde el obispo español José Arnaiz celebró una misa de cuerpo presente, y, después, a la sede del Partido Reformista Social Cristiano (PRSC), que Balaguer fundó en 1964 y dirigió con mano de hierro hasta su muerte. A continuación estaba previsto el entierro en el panteón de la familia en el que reposaban ya los padres y seis de las siete hermanas del ex mandatario. La caravana que siguió al féretro fue colorista y accidentada, con una gran afluencia de simpatizantes que, cercanos al paroxismo, se disputaban incluso a golpes un puesto cercano al ataúd. Un millar de policías protegió el desfile.

En el palacio presidencial, miembros del Gobierno, el oficialista Partido Revolucionario Dominicano (PRD, socialdemócrata), el opositor Partido de la Liberación Dominicana (PLD, marxista en sus orígenes, pero aupado en 1994 al Gobierno aliado con Balaguer), así como de la Iglesia, rindieron homenaje al cadáver. La ceremonia estuvo encabezada por el presidente, Hipólito Mejía, que se refirió a Balaguer como 'la persona con mayor influencia en toda la historia de la nación' y que 'nació para servir y murió sirviendo a su país' ayudando a la gobernabilidad.

Pero, sin palabras, la guardia de honor que más llamó la atención fue la del centrista Jaime David Fernández Mirabal, ex vicepresidente y sobrino de las hermanas Mirabal, asesinadas por el régimen de Trujillo, del que Balaguer formó parte.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 18 de julio de 2002