El Rey señala a Eslovenia como 'socio privilegiado' en el Este de Europa

Aunque la mayoría de españoles probablemente la confunda con Eslovaquia y no pueda situarla en el mapa, Eslovenia, que, con dos millones de habitantes, fue el primer país en independizarse de la antigua Yugoslavia, en 1992 y sin violencia, es el gran amigo de España en el Este de Europa. Lo afirmó ayer el Rey Juan Carlos, en su brindis de la cena que le ofreció el presidente esloveno, Milan Kucan, cuando dijo que los dos países se preparan 'para hacer frente, como socios privilegiados, a un destino compartido en Europa'.

Kucan, por su parte, en una entrevista con periodistas españoles, reconoció que 'España ha sido el principal valedor' europeo de su país, con 'un apoyo siempre muy concreto', que no se limita al Gobierno de centro derecha, presidido por Janez Drnovsek, ya que se remonta a la independencia.

Kucan, último líder del disuelto partido comunista y único presidente electo, recuerda que si Abel Matutes, en calidad de comisario europeo, intervino señaladamente en las negociaciones para la separación de Belgrado, Javier Solana, como presidente de turno del Consejo de la UE, allanó en 1995 las objeciones de Italia a la firma del Acuerdo de Asociación con Eslovenia, mientras que Josep Piqué fue el año pasado valedor de sus protestas frente al cerco a la inmigración decretado por Alemania.

Incómoda entre Italia y Austria, con los que mantiene contenciosos derivados de la II Guerra Mundial agravados por el alza de políticos nacionalistas como Gianfranco Fini o Georg Heider, Eslovenia busca afinidades con España a través de 40 kilómetros de costa mediterránea o de un interés común, aunque desigual, en Latinoamérica, donde hay 40.000 eslovenos en Argentina.

Los menos de los más

Pero Kucan, consciente de que 'las negociaciones financieras son la realidad donde se acaba el idealismo y se habla de intereses concretos', basa la alianza en los 17.000 dólares en que cifra la renta per cápita de los eslovenos. 'Eslovenia entra en la UE con un nivel incluso más alto del que tenía España en 1986, lo que, junto a Malta y Chipre, nos situará en una posición intermedia parecida a la de España, Portugal y Grecia. Estaremos entre los menos desarrollados de los más desarrollados de Europa'.

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Este enfoque, implícito también en las alusiones de Don Juan Carlos a la 'necesidad de promover intereses comunes en el seno de la futura Unión Europea ampliada', plantea una misma ambición de que las ayudas estructurales no sean monopolizadas por los nuevos socios más pobres o de que la reforma de la Política Agrícola Común no desequilibre las agriculturas nacionales. Los problemas de Eslovenia con la ampliación son consecuencia de su éxito económico. Dado que su PIB per cápita está al 74% de la media comunitaria, no puede esperar que la adhesión represente más ingresos y teme incluso pasar a ser contribuyente neto y que su agricultura quede relativamente menos subvencionada que la alemana.

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