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Un sistema de partidos agotado y un futuro Gobierno débil

El desencanto y la frustración caracterizan al electorado boliviano. Esta apatía obligará, si ningún candidato a presidente logra el 50% de los votos, a que sea elegido en segunda vuelta por el nuevo Parlamento.

El polítologo Jorge Lazarte opina que estas elecciones son cruciales y que, sea cual sea el resultado, el futuro Gobierno boliviano será débil frente a una oposición social y política muy fuerte. Según Lazarte, ex vocal de la Corte Nacional Electoral, los procesos politico y económico de los últimos 20 años han llegado a un punto de inflexión del que necesariamente deben surgir cambios.

'Los avances logrados hasta ahora no han satisfecho a la población, que exige mayor participación democrática, mientras que los ajustes estructurales han llegado al agotamiento, a pesar de la estabilidad económica, con un déficit del crecimiento, aumento del desempleo y desigualdad social'. Lazarte añadió que a estos factores se suma la corrupción en la función pública.

'Pero ninguno de los candidatos ha captado esas demandas de la población ni ha ofrecido cambios a los electores', añade.

En cualquier escenario, concluye este politólogo, el Gobierno será débil y tendrá que enfrentarse a una oposición muy fuerte representada principalmente por los dos partidos indígenas de Evo Morales y Felipe Quispe, que plantean una oposición política contestaria en el Parlamento y una social conflictiva en las calles.

El resultado de las elecciones será también determinante para el sistema de partidos vigente desde 1985, y que ha entrado en crisis por desgaste, por el prebendalismo y la corrupción.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 1 de julio de 2002