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REPORTAJE

El salto a la carrera de los mejores

Seis ganadores del Premio Extraordinario de Bachillerato explican los cambios que han observado en su primer año de universidad

Este ha sido el primer curso de los seis estudiantes universitarios que el año pasado ganaron el premio extraordinario de Bachillerato que otorga la Generalitat

Este ha sido el primer curso universitario para Marcel González, Saray Velasco, Laura Romero, Berta López, Anna Vidal y Marta Ocaña. Estos seis estudiantes, junto con otros nueve jóvenes, llegaron, en teoría, sobradamente preparados a la universidad, ya que ganaron el premio extraordinario de Bachillerato que cada año otorga la Generalitat. Cinco de los 15 premiados tienen algo en común: son hijos de profesores. Pero las cosas no han sido tan fáciles.

'En el instituto era todo más familiar, aquí es más frío y cambia el trato con los profesores'

Marcel ha estudiado Traducción e Interpretación. Y es que desde siempre le han tirado las letras. 'Yo no he encontrado un desfase especial entre mi instituto y la universidad, pero por lo que he hablado con otros compañeros, el paso de verdad difícil se da si vas a las carreras de ciencias', dice. Afirma que no es 'ningún loco del estudio', y que sólo hace 'lo necesario para sacar las cosas bien'. Ha combinado sin problemas su recién estrenada carrera con los ensayos de un par de grupos de música heavy metal. Dice que sus padres, ambos profesores, no le han presionado con los estudios, si no que simplemente le han hecho sentirse responsable de sus cosas.

Saray eligió Telecomunicaciones y ha estudiado un curso especial de introducción a la carrera porque 'al llegar a esta universidad te das cuenta de que el nivel de bachillerato es muy bajo'. Pero no se arruga: 'puestos a aspirar, he escogido lo más alto. Estoy concienciada de que aquí me lo tengo que currar, y el ambiente ayuda mucho, porque todo el mundo trabaja a destajo', subraya. En el futuro se ve en una multinacional o alguna empresa de internet. Su padre es profesor de electrónica en un instituto. 'Me ayuda mucho porque es paciente y tiene mucha facilidad para explicarse'.

Laura ha cursado primero de Filología Hispánica. 'A muchos les extraña y me preguntan porqué, con mi expediente, me he metido en una carrera tan fácil'. Pero es lo que le gusta. 'Yo no veo mucha diferencia entre el bachillerato y la universidad, aquí se estudia parecido, pero, eso sí, con más profundidad'. Lo que sí observa es que en la universidad 'todo el mundo va más a lo suyo y hay que ser responsable de lo que hace cada uno, porque nadie te controla ni te va detrás'. Adora a la Generación del 27, en su casa siempre ha habido libros y su ilusión es ser profesora de instituto. Su madre es dependienta y su padre, pintor metalúrgico. Berta optó por la Ingeniería Genética, y a pesar de su expediente afirma que 'está muy perdida', porque 'la base del bachillerato no es suficiente cuando se llega a la universidad'. Le apasiona todo lo relacionado con el medio ambiente y quiere dedicarse profersionalmente al estudio de obras civiles de mínimo impacto ambiental. Sus padres también son profesores, pero no cree que sea la clave de nada: 'También hay hijos de profesores que son un desastre', afirma.

Comunicación Audiovisual ha sido la elección de Anna, que también ve grandes diferencias entre el instituto y los estudios superiores. 'Allí era todo mucho más familiar, y la universidad es más fría, el trato con los profesores cambia muchísimo'. Su madre es maestra de Primaria. 'No sé si tiene que ver con mis notas,la verdad es que nunca me han ido detrás para que estudie'.

A Marta le ha ido bien en Psicología. No ve mayor dificultad. Desde siempre le ha gustado conocer el porqué del carácter de las personas, y se ha dado cuenta que 'ha dado de pleno' en su elección. Sobre sus brillantes notas alega que se deben a que siempre ha trabajado 'un poco cada día'. En el futuro le gustaría quedarse en la universidad, en el ámbito de la psicología deportiva. No en vano se clasificó tercera de atletismo a nivel estatal y sigue entrenando dos horas diarias. Sus progenitores son profesores de primaria. 'Lo que cuenta es el ambiente en casa, que te ayuden', dice. Ahora están todos de exámenes, y los resultados definirán, en gran medida, si su preparación era la adecuada.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 24 de junio de 2002