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CARTAS AL DIRECTOR

Economía azul

La posición de España con respecto a la nueva política pesquera de la Unión Europea resulta del todo carente de visión (o previsión); si los científicos afirman que de seguir así vamos a arrasar, puede que irremediablemente, los recursos del mar, no promover dicha necesaria política y oponerse a ella es un acto de cerril inconsciencia. Si la cuestión es que más de 28.000 pescadores o personas relacionadas con este gremio se van a quedar sin empleo, entonces solucionemos ese problema. Pero cualquier planteamiento debe hacerse partiendo de la base de que las riquezas del mar son finitas, y tenemos que atenernos a tan ineludible condición y explotar las aguas de un modo razonable.

Porque parece que, de pronto, ya no somos tan europeos y las palabras 'desarrollo sostenible' no son tan inseparables como nos las vendieron. Da miedo comprobar cómo se asemeja la política pesquera española a la estadounidense de cualquier tipo; quizá sea mejor que sigamos pescando y dentro de 10 años, cuando los pescadores se queden igualmente sin trabajo y los europeos hayamos perdido las riquezas y los tesoros del mar, busquemos una solución equilibrada. Porque nuestra actitud no tiene sentido ni enfocando la cuestión en terminos económicos, dado que si la velocidad a la que expolias una fuente de recursos es muy superior a la que ésta tiene para regenerarse, tarde o temprano ésta acabará consumiéndose... Creo que es en este momento en el que ocupamos la presidencia de la Unión Europea cuando más razones tenemos para ser coherentes y ponerle un poquito de sentido común a la realidad política que vivimos.-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 20 de junio de 2002